LUFE, así es el rival Vasco de Ikea

Un sueño y 2000 euros fue el punto de inicio de una marca que, hoy en día, se perfila como una de las más exitosas en el País Vasco. En cuatro años sus productos han ganado popularidad.

LUFE triunfa en el sector decoración

Fuente: muebleslufe.com

A pocos días de su aparición en las páginas del diario El País, se triplicaron sus fans en las redes sociales. Además, se dispararon las suscripciones a su Newsletter. Prensa escrita, medios audiovisuales, blog y comunidades virtuales dedicaron espacio a la propuesta de LUFE, el rival vasco de Ikea. 

En escasos tres años, se ha posicionado en el sector. Su nombre resume la esencia de la marca y los atributos de sus productos (Local, Universal, Funcional y Ecológico). Cada pieza se produce en la región, sus precios son asequibles y gozan de gran practicidad. Por si fuera poco, el producto final es amigable con el ambiente.

2 mil euros y un sueño marcaron el inicio de Lufe

Tras la quiebra de la empresa familiar, Enrique Arrillaga, apostó de nuevo por la fabricación de mobiliario de madera. Con el apoyo de parientes y amigos logró reunir 2 mil euros, para iniciar un proyecto que hoy se conoce como LUFE

Sus ventas son netamente a través de la web. Su catálogo concentra cabeceros, tocadores, sillas, mesas y camas con costes muy atractivos. La calidad de sus creaciones sostiene su popularidad. Y las líneas de inspiración nórdica han volcado las miradas de todo el mundo hacia ellas.

Sostenibilidad y reconocimiento

¿Dónde radica la sostenibilidad de las piezas? Como era de esperarse, el uso de madera ha sido un elemento fundamental. Se obtiene del pino insignis acreditado con el sello PEFC, el sistema de certificación forestal más implementada.

El País Vasco cuenta con unas 200 mil hectáreas de ese ejemplar. Además, su velocidad de crecimiento supera tanto a la haya como al roble. Por su alta rentabilidad, se ha ganado el apodo de “oro verde”, según se ha dicho en diversas publicaciones.

El genio tras el serrín reconoce que su éxito no depende sólo de la calidad. Han sido los medios de comunicación los que han puesto a LUFE en el ojo público. Desde que la compañía fue catalogada como el rival vasco de Ikea, los teléfonos suenan cada vez más. Las peticiones de entrevistas o mobiliario se han desbordado, traduciéndose en una creciente aceptación a nivel nacional.

El impacto de la demanda

Tres personas dieron vida al gran sueño LUFE, en 2014. Tres años después, 17 personas se habían sumado al equipo. Era necesario agrandar la nómina. De 20 solicitudes diarias pasaron a 100, y siguen en aumento.

En su portal se refleja la demanda. De 2 mil visitas al día subieron a 200 mil. No obstante, la firma tuvo que reinventar algunos procedimientos. Por ejemplo, decidió responder sólo a los pedidos del País Vasco, deteniendo las solicitudes de tierras belgas, holandesas y francesas.

No se niega a la internacionalización, pero quiere hacerlo organizadamente. Incluso, quiere llegar a Latinoamérica. Pero antes de dar ese paso, planea contratar más personal, adecuar sus instalaciones, reponer el stock que tuvo que retirar de Internet y experimentar con la tecnología. Anhela crear mesas con cargadores inalámbricos, cabeceros con USB, hamacas pensadas para el aire libre y un sofá unipersonal, entre otras cosas.

Los medios pusieron el foco en esta marca que promete llenar de calidez y elegancia los hogares. Y aunque Arrillaga reconoce que no ha sido un camino fácil, agradece sus conocimientos en psicología, que lo ayudan constantemente a calibra los éxitos y los fracasos. Su asistencia frecuente a eventos empresariales, le han dado la confianza para seguir adelante. Y no piensa parar. 

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