Metal y tela, creando contrastes

Se trata de un conjunto de tres muebles modulares que renuncian al uso de la madera y apuestan por estos dos otros materiales con un resultado muy llamativo.

Metal y tela

Vamos a hacer una sencilla prueba. Vamos a pensar en un mueble, elegid: el que queráis. ¿Ya lo tenéis? ¿De qué está hecho el mueble qué habéis pensado? Apuesto la mano en el fuego a que la gran mayoría ha pensado en alguna mesa de madera, alguna silla de madera, algún mueble de madera, algo… de madera. Porque la madera es uno de los materiales más utilizados en interiorismo y que tantas innovaciones nos va presentando día a día. Pero llega un momento en el que uno queriendo ser original decide ir más allá y apostar por otro tipo de mobiliario. Eso sería posiblemente lo que le pasó a Francesca Lanzavecchia cuando diseñó estos curiosos muebles que figuran en la fotografía, pasando olímpicamente de la madera y proponiendo una interesante combinación de metal y tela.

Se trata de una pequeña colección compuesta de tres piezas que pueden ser utilizadas bien juntas o bien por separado. Una alternativa bastante atrevida en tanto que las telas juegan con colores nada discretos sino muy llamativos, posiblemente para contrarrestar la austeridad de su estructura metálica. Por su diseño único son muebles que allí donde sean colocados no será para buscar una armonía en la decoración sino todo lo contrario: para crear contraste. Posiblemente la imagen no nos revele realmente la funcionalidad de este mobiliario, así que voy a aclararlo: se trata de cajones o de estantes situados en la parte superior, que se hallan tapados completamente por esas telas coloridas. De forma que ya encontramos la primera ventaja: podemos acceder al interior de estos espacios de almacenaje por cualquier cara del mueble, únicamente retirando a un lado la tela, algo que unas puertas de madera no nos permite hacer.

Además estos tres muebles son independientes, con lo que nos brinda la posibilidad de colocarlos como más nos agrade. Así, podemos distribuirlos en distintos puntos de una habitación, o podemos colocarlos apilados, unos sobre otros, gracias a que cada uno de ellos cuenta con diferente altura. A mí personalmente me gusta más esta segunda opción porque da la sensación de un mueble más complejo y más vistoso, y además ganaremos mucho espacio colocándolos así. Es una alternativa bastante original, pero también bastante atrevida. Me parece que ya era hora de hacerle un poco de sombra a la madera, aunque su imperio es tal que no sé si, a pesar de todo, acabaría sucumbiendo a sus diseños antes de comprar estas piezas de metal y tela. ¿Y vosotros?

Fuente y foto: Lanzavecchia-Wai

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