Otro intento de mesa flotante

Ella Bate Shermans es la diseñadora de este invento que bien puede servirnos de mesa o de colgador de ropa. Útil o no, eso queda al juicio de cada uno.

Mesa flotante intento

Hay muchos tipos de mesas, pero os animo a echar un vistazo en concreto al innovador modelo que nos presenta Ella Bate Shermans. Hace poco hablábamos de ese inconveniente general que encontramos en este tipo de mobiliario: las patas. Un engorro tanto a la hora de sentarnos alrededor de la mesa, como a la hora de limpiar el suelo. Por eso, algunos diseñadores comienzan a buscar alternativas a estos problemas menores, pero no acaban de cuajar del todo. Por ejemplo, hablábamos el otro día de la mesa casi flotante de Ingo Maurer, donde las sillas actuaban de soporte de la mesa, eliminando las típicas patas, pero por contra entregándonos a nuevos suplicios poco deseables. Hoy, la mesa llamada Hang Table puede que os parezca muy original, o puede que tampoco os acabe de convencer.

La presento, aunque no podéis verla adjuntada en ninguna imagen por temas de copyright, podéis echar un vistazo a la web de la diseñadora. Allí lo que nos encontramos es de nuevo con una mesa sin patas, revolucionando conceptos, pero de una forma distinta a como lo hizo Ingo Maurer. Esta diseñadora propone sujetar la superficie de la mesa desde lo alto, mediante un sistema de cuerdas -regulables- que hace que penda del techo. De nuevo, conseguimos suprimir las patas pero a cambio nos exige incorporar un sistema algo complejo de poleas para soportar sin problemas el peso de la mesa y que podamos poner el portátil u otras cosas y trabajar sobre ella.

Debe de ser por esto, que la diseñadora quiso encontrarle una segunda utilidad a este invento para que la mesa no quedara siempre flotando con una polea llena de cuerdas encima de nosotros, así que, como ya advertía anteriormente, el sistema es regulable y nos permite cambiar la altura de la mesa, hacia arriba y hacia bajo, para adaptarse a todos los tamaños; y, a un mismo tiempo, si no queremos utilizar la mesa, podemos subirla hacia el techo y observaremos que debajo de su superficie tiene una especie de tendedero para colgar prendas de ropa.

¿Garrulo? Un poco. Quizás ideal para espacios muy pequeños, cuando no sepamos cómo sacar sitio para colocar nuestros trastos, pero aún así me parece bastante inapropiado, porque siempre querremos utilizar la mesa o utilizar el colgador de ropa, no de manera complementaria, sino simultánea, y claro descolgarlo todo para bajar la mesa y poder trabajar o la inversa resulta un proceso algo aburrido y cansino de realizar cada día. Desde mi humilde opinión, la originalidad ha jugado en contra de la funcionalidad en esta ocasión.

Fuente: Behance

Foto/ Piutus

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