Ramas de árbol a modo de estantes

Una idea original, a coste cero, que nos ayudará a crear una decoración salvaje y con encanto.

Estanteria rama arbol

Sencillez, este artículo va destinado a la sencillez, aunque eso no le reste originalidad al asunto. Será solo una breve anotación sobre cómo a veces nos empeñamos en decorar nuestro hogar con los mejores muebles, sotisficados y lujosos, y nos olvidamos de que no necesitamos dinero para amueblar nuestros espacios de forma innovadora. Por eso hoy no os voy a hablar del último electrodoméstico del mercado, ni de un ingenioso mueble de última tecnología o salido de una película de ciencia ficción. Hoy vamos a hablar de una rama de árbol. No, no es una broma.

Da un poco de rabia que antes de que el lector haya llegado a estas líneas ya sabe de qué estoy hablando, porque la imagen me quita todo el protagonismo desde el inicio, pero aún así me voy a explayar sobre esta fantástica idea que he encontrado en el blog de Honest to Nod. Como se puede observar, se ha recurrido a una rama para transformarla en una especie de estantería. Es cierto que en esta mínima superficie no podemos colocar demasiado peso ni cosas muy bultosas, pero yo personalmente sí que hubiera colocado dos ramas en lugar de una, superponiéndolas a diferente altura para conseguir un poco más de espacio. Un estante rústico y salvaje, perfecto para colocar esos muñequitos y juguetes más apreciados por los peques.

Igualmente, me parece un complemento ideal que puede ser utilizado en otras estancias de la casa, no necesariamente habitaciones infantiles. Fabricar este estante es tan fácil como uno se puede imaginar al verlo, sencillamente necesitamos una bonita rama que se pueda adaptar a la función de estante, es decir: una rama de un grosor apropiado y con una longitud adecuada. Bastará ir a algún bosque cercano y seguro que hallaremos más de una por tierra. Una vez tengamos la rama tendremos que trabajarla un poquito, esto es: limpiarla, secarla si hicera falta e incluso lijar esos despuntes desagradables al tacto. Algo que no nos quitará más de media hora de tiempo.

Hecho esto, realizaremos unos cuantos taladros para engancharla en la pared. Con una broca fina, atravesaremos la rama en dos o tres puntos de su superficie. Después, la pondremos en la pared que queramos, a la altura deseada y marcaremos con un lápiz esos agujeros que acabamos de hacer. Retiraremos la rama, y volveremos a taladrar cada uno de los puntos señalados con lápiz. Y ya estará todo listo para finalizar nuestra obra: unos tacos, unos cuantos tornillos resistentes y podremos empezar a disfrutar de esta propuesta decorativa a coste cero. Unos adornitos encima y habremos creado un rincón con encanto.

Fuente y foto: Honest to Nod

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