Sillas de diseño: algo más que un asiento

Todos sabemos lo que es sentarse y todos conocemos lo que es una silla, y sin embargo hay asientos que han sido diseñados para sorpredernos como si con ellos naciesen nuevos conceptos.

Sentarse es una actividad humana que se realiza de manera casi constante a lo largo del día y, a menudo, casi de forma inconsciente abandonamos nuestro cuerpo en un asiento hasta que alguna necesidad diferente nos arrastra a levantarnos. Diseñadores de todo el mundo sacan a la luz proyectos de sillas que raramente habríamos concebido antes: por su doble función o por sus características, son sillas que han nacido para sorprender. Sillas como estas:

La silla Prayer
Creada por Sarah Alagroobi, fue presentada por primera vez en el Salone Satellite del Fuori Salone de Milán y allí mismo sembró su fama por el fascinante diseño y su increíble simbolismo. En esta silla se unen mucho más que formas sinuosas, a ellas se suma un componente religioso convertido en su razón de ser, pues la silla Prayer ha sido concebida para orar y en cada centímetro de su piel podemos hallar un patrón tipográfico de la letra kaf árabe. Así lo explicaba su creadora: “La silla Prayer nace por el deseo de ayudar a mi difunta abuela, que luchó para poder orar en la posición postrada. Según la tradición islámica, los que físicamente no pueden soportar la postración, pueden orar en una posición sentada”.

Stack Me up
Esta curiosa silla creada por Ho-Chieh Hsu también tiene su particularidad de uso. La fotografía ya nos revela ese primer rasgo diferenciador y es que el asiento se regula en altura desde la base misma de la silla hasta la parte superior del respaldo. Este diseño está pensado para seguir la evolución de los niños y que tanto nosotros como ellos sigan su crecimiento a través de la lectura, pues la silla nos exige ir colocando nuestros libros, cuentos e historias favoritas debajo del asiento, a medida que nos hacemos mayores para adecuar la altura manualmente y, de esta forma tan entrañable, creceremos junto a la literatura.

Cutlery Chair
Una silla que pone los pelos de punta y que parece más bien una disparatada idea salida de la Santa Inquisición para someter a los herejes a tortura. Pero no, en realidad el creador es Osian Batyka-Williams, un joven de 25 años que nos trae esta propuesta tan original, tan arriesgada y tan impactante y que asegura que ni los cuchillos ni los tenedores pinchan. A pesar de ese primer terrorífico aspecto, es una silla totalmente funcional que podemos adquirir por 3.500 euros.

The FU Lounge Chair
La creatividad sigue con esta otra silla de Fernando FU Paullada que ha tomado como base el carrito de un supermercado. Con la misma sensación de incomodidad que nos regalaba Cutlery Chair, ésta parece un poco más segura y menos costosa de realizar pues lo único que se ha modificado es la parte final del carro, suprimiendo una de las paredes y curvando tanto el asiento como las paredes laterales para formar los reposabrazos. Con un par de cojines encima, pintada del color que queramos, con cuatro ruedas para desplazarla sin problemas y un mango trasero para que podamos ser empujados, esta silla tiene su propio encanto.

Las sillas coloridas de Orla Reynolds
Esta diseñadora nos regala algo nuevo que todavía no habíamos visto hasta aquí: la posibilidad de que nuestras sillas sean invisibles y, al mismo tiempo, que no ocupen espacio. Ambas características son extraordinariamente útiles para aquellos hogares de reducidas dimensiones con problemas de espacio. Todo ello lo ha conseguido con un sistema muy sencillo: la creación de una estantería peculiar en la que la creadora ha ido dejando pequeñas ranuras tipo Tetris entre los estantes, pensadas para que las sillas puedan encajar dentro y también la mesa. De esta forma, la estantería gana muchísimo color y dinamismo y, simultáneamente, guarda y oculta nuestro mobiliario hasta nuevo aviso. Cuántos más módulos tenga nuestra estantería, más sillas podremos esconder.

La silla fantasma
Finalizo la lista con esta fantasmagórica silla de los creadores Ralph Nauta y Lonneke Gordijn. El efecto de esta silla fantasma está logrado gracias a la transparencia de su material (plexiglás) y la incorporación de burbujas de aire encerradas en su interior mediante tecnología láser que asemejan ser el cuerpo volátil de un pobre fantasma atrapado que, de noche y a la única luz de una lámpara, puede llegar a ponernos la piel de gallina.

A lo largo de estos últimos meses he hablado sobre otras sillas increíbles que podríamos incorporar en esta lista y seguir aumentando las rarezas e ingenios de muchos diseñadores, como la silla de mimbre iRock o el curioso lienzo de la firma japonesa YOY. Más bonitas, más feas; más creativas, más peligrosas; más llamativas… pero todas con el mismo denominador común: regalarnos un descanso.

Foto 2: Yanko Design

Foto 5: Shearyadi

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