Tipos de materiales para tu sofá

Para decidir el tipo de sofá que queremos comprar es importante saber de qué material están hechos, ya que el tipo de tela determinará el ambiente de la estancia donde lo vayamos a poner. Así encontramos tapizados de piel natural, piel sintética, de tela de origen natural o de telas sintéticas. Cada una tiene un tipo de características determinadas y su precio puede variar bastante de unas a otras, así como su cuidado.

Para adquirir un sofá debemos tener en cuenta de qué tipo de material está hecho y tapizado, ya que dependiendo del material conseguiremos más variedad en estampados o en colores como en el caso de sofás tapizados con telas, o de más elegancia, exclusividad o durabilidad si son tapizados con pieles. Así pues, los materiales que se pueden usar para tapizar los sofás tanto si son sofá cama como si son normales, son la piel natural, piel combinada o de polipiel (piel sintética) y en el caso de las telas, pueden ser telas confeccionadas con hilo natural o con sintéticos.

Los sofás puedes estar tapizados de piel natural, piel sintética, tela de origen natural o de telas sintéticas.

Como ya sabemos, el tapizado del sofá es muy importante, porque determinará el estilo de decoración de la estancia donde vamos a colocarlo. Si quieres darle un toque de elegancia a tu salón puedes poner un sofá tapizado de piel natural, el cuál será muy duradero, flexible, fresco en verano y cálido en invierno y te dará un toque de exclusividad interesante. Además, con la piel natural puedes jugar bastante, porque dependiendo de la decoración del resto del salón y de los muebles puedes conseguir un efecto de decoración de estilo clásico o moderno.

Los sofás decorados con piel natural, son más caros y más delicados de mantener, por eso se encuentran alternativas como la “piel combinada”, donde las partes que tocan al usuario, es decir lo que se ve, está decorado con piel natural, mientras que lo que no sé ve se decora con polipiel. La otra opción es decorarlo con piel sintética o polipiel. Los tipos de piel natural más conocidos en el mercado son por ejemplo la pura anilina (muy suave pero muy delicada), semi anilina (también muy delicada, pigmentada, más resistente y de color uniforme) y piel vuelta o Nobuk (muy delicada por absorber cualquier tipo de mancha o incluso el polvo del día a día).

Por otro lado tenemos los tapizados en textil, que pueden ser de hilo natural o sintético. La ventaja respecto a la piel es que son fáciles de combinar, de mantener e incluso de lavar, ya que muchos materiales textiles para sofás tienen la ventaja de ser desenfundables, lavables, anti manchas, anti humedad, etc. La oferta de sofás tapizados en textil es mucho mayor y se encuentran buenas ofertas. Las telas naturales suelen ser confeccionadas con lana, que es muy caliente pero se apelmaza, con seda, que es un material muy suave, es ligera y fuerte pero también delicada al roce, con lino que es una tela fresca pero que se arruga mucho o con algodón, que es el más usado por ser flexible, fresco y resistente a los roces, aunque también suele perder color y se suele arrugar.

Las telas sintéticas con las que tapizamos los sofás suelen ser duraderas y mantienen muy bien los colores, además se arrugan poco. Las más conocidas son el acrílico, la lycra, el poliuretano, la poliamida y el poliéster. Otro estilo de tapizado para sofás es el que se conoce como “capitoné“, que es el que tiene botones por toda la tapiceria y que forman unas arrugas muy características y que se conoce como el sofá “Chester”. Este estilo de tapizado es caro, es clásico y suele asociarse a un estilo retro, aunque quedaría muy bien tanto en una estancia moderna como en una clásica.

Foto | WayTru en Flickr

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