Un asiento de madera, a la sombra de una planta y con los servicios de una carretilla

Un diseño exclusivo de Stefano Sciullo que nos ofrece una superficie de madera para sentarnos, un cobijo para que nos acompañe siempre la presencia de una planta y un atractivo sistema de arrastre para convertir el conjunto en una bonita carretilla de mano.

Mueble asiento terraza

Decorar exteriores es todo un reto, casi igual de complicado que encontrar los mejores adornos para los múltiples espacios interiores del hogar. Tanto unos como otros nos exigen la máxima sutileza, la mejor solución y la mayor originalidad posibles. Esto quiere decir que ante una terraza o un pequeño jardín, la tendencia general es la de rellenar el espacio colocando plantas, una mesa central, estatuas decorativas como por ejemplo pequeños gnomos vigilando el jardín, y una serie de detalles más que -a grandes rasgos- vamos a encontrar siempre en estos espacios. Pero claro, cada uno de nosotros necesitamos tener ese algo que nos haga especiales. Ese algo que nadie tiene. Ese algo que hace que la gente se sorprenda y pregunte.

Si todavía no habéis encontrado ese detalle capaz de captar la atención de vuestros invitados, tal vez podáis conseguirlo con este pequeño invento de Stefano Sciullo. Un buen ejemplo de mueble innovador, que aunque no brilla por ser lo más moderno, ni lo más bonito ni lo más eficaz del mundo, tiene ese algo que lo hace especial y diferente. Se trata de un peculiar banco de madera, bastante amplio, con forma rectangular, que está pensado como asiento para exteriores. Hasta aquí todo normal, incluso podríamos pensar que no es del todo apropiado dada su extremada austeridad, pero analicemos el resto de sus características.

En primer lugar ese hueco realizado en un extremo de la superficie, pensado para la colocación de una maceta y una bonita planta. Esto empieza a embellecer el invento, dado que el asiento siempre irá acompañado de este bonito adorno que nosotros podemos elegir libremente. Cuanto más grande sea la planta, más sombra nos dará. Pero más allá de este consejo, podemos colocar cualquier vegetal que más nos guste, una forma sutil de facilitar la incorporación de este asiento en espacios exteriores con más plantas y árboles. Y a falta de ellos, qué mejor manera que esta para empezar a hacerle un hueco a la naturaleza.

Y en segundo lugar, esa rueda roja en la parte inferior del mueble que, en mi opinión, es la que le da todo el atractivo al conjunto, junto con esas dos barras del mismo color que encontramos en sus laterales. Estas barras pueden sacarse hacia afuera para convertir nuestro pequeño mueble-asiento en una carretilla, y arrastrarlo cómodamente hasta donde queramos. Podremos buscar la sombra o el sol, según nuestro gusto, y sentarnos donde más nos apetezca. ¿Qué pensáis? ¿Es un buen distintivo para el jardín?

Fuente y foto: Stefano Sciullo

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