Casas flotantes: vivir sobre el azúl del mar

El nuevo modelo de vida en el interior de pequeñas embarcaciones podría instaurarse en España y convertirse en una atractiva alternativa a los altos costes de la vivienda tradicional.

El nuevo modelo de vida en el interior de pequeñas embarcaciones podría instaurarse en España y convertirse en una atractiva alternativa a los altos costes de la vivienda tradicional

Al final de cada mes llega eso que tanto asusta a las familias: la hipoteca. Ese dinero astronómico que representa mucho más que la mitad de nuestro salario y que debemos apoquinar al banco si queremos seguir teniendo un techo donde guarnecernos. Hasta ahora, las viviendas habían sido nuestro único lugar seguro donde poder desarrollar una vida familiar. Pero esto está cambiando, y lo está haciendo de manera revolucionaria. Y es que ahora las embarcaciones, navíos, barcos o sea cual sea la denominación que más nos guste no solo son para apasionados de la navegación, sino también para todos aquellos que buscan una alternativa a su hipoteca mensual y un nuevo estilo de vida radicalmente diferente. 

Estoy hablando de vivir en un barco. Y no es una idea disparatada de unos cuantos, ni tampoco responde a un perfil específico de persona. Actualmente, la venta de naves de recreo aumenta a un ritmo del 8% anual y solo en el Port Vell de Barcelona ya viven 150 personas. Los perfiles son muy variados, desde jubilados que viven de su renta, hasta solteros que disfrutan de su primera independencia, parejas jóvenes que acaban de dar el paso o incluso familias con niños que han decidido optar por la vía más innovadora y económica del momento. Y es que vivir en un barco puede costarte (según la eslora de la embarcación) entre 200 y 400 euros al mes en temporada baja, lo que supone un ahorro importante para muchas familias acostumbradas a superhipotecas. 300 euros donde se incluye el alquiler del amarre, el agua y la luz. Y por si fuera poco, cuentas con la seguridad de un circuito cerrado de televisión y de vigilantes por turnos, pudiendo acceder a las embarcaciones solo los usarios identificados. En verano, las tarifas pueden dispararse una media de 200 euros, pero incluso así sigue siendo más económico que muchas viviendas de hoy en día.

Lo mejor de todo esto es que, además, el propietario del barco puede usarlo libremente para navegar y viajar a donde quiera que desee en cualquier época del año. Residir en un velero o en un yate a motor se está consolidando ya como un estilo de vida en España. Aire, sol y tranquilidad es lo principal que nos puede aportar un barco en las aguas del Mediterráneo. La gran mayoría de estos dueños de casas flotantes se alojan en Alicante, Barcelona y las Islas Baleares. Muchos de ellos son extranjeros, con predominio de alemanes e ingleses. Eso sí, si este modelo de vida se extendiera mucho más en nuestro país, necesitaríamos un mayor número de amarres para poder atender el incremento de la demanda. Seguramente ya te estarás preguntando -más allá del precio de amarre en el embarcadero- cuánto puede costar un barco de tipo medio. Y la respuesta es que son realmente asequibles. Uno de 12 metros de eslora se puede adquirir por 60.000 euros, pero en el mercado de ocasión se pueden encontrar embarcaciones de vela de 10 m por menos de 30.000. Cifras mucho menores que las que se manejan en el mercado inmobiliario. Yo, francamente, ya me lo estoy planteando.

Fuente: elmundo.es

Foto: Klearchos Kapoutsis

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