Estanterías de libros en peligro de extinción

Los libros digitales se consolidan y los rincones destinados a la lectura pierden peso en los hogares

Biblioteca en casa

Quizás sea un atrevimiento el mío sacar este tema, pero es un aviso que en cualquier caso puede hacernos reflexionar. Y es que el mundo de los libros en papel está temblando ante la consolidación de la lectura digital. Parecía que no. Que la gente rechazaba esos aparatejos táctiles que querían sustituir el buen olor de las hojas y el agradable tacto de las páginas, pero con el transcurso de los años la sociedad ha experimentado una evolución hacia el futuro tecnológico y ya es casi un hecho extraño no encontrar a alguien en la calle o en el metro moviendo el dedo de un lado a otro sobre su iPad 3, leyendo las mejores novelas de Julio Verne o perdiéndose en los misterios de Edgar Allan Poe.

Cierto es que los grandes best-sellers del momento son devorados en las estanterías del Corte-Inglés, venga a ser Harry Potter, Crepúsculo o la actual saga de las 50 sombras de Grey… pero la literatura clásica y todos aquellos buenos libros del pasado ahora residen en manos de los lectores digitales. Seguramente porque la moda y la modernidad, unidas de la mano, nos arrastran a seguir a las masas. ¿Pueden desaparecer los libros en papel? No lo creo, siempre ha habido y habrá defensores de lo antiguo. Pero sin duda, contará con una competencia inexistente hasta hoy. Sin ir más lejos, ahí tenemos los periódicos, temblando cada día en los estantes del kiosko esperando a que algún buen anciano con costumbres arraigadas llegue hasta allí para comprarlo. Porque ahora ya nadie compra periódicos. O se regalan, o se consultan por Internet.

Y todo esto que parece ser ajeno a nuestros hogares no lo es. Porque cada día los estantes atestados de libros se ven menos en las casas. Ya no sabemos de esos enormes estudios, ya no contamos con esas pequeñas bibliotecas caseras, ya no disponemos de habitaciones dedicadas exclusivamente a los libros. Ahora encontramos salas más vacías y más modernas, donde el ordenador, la tablet y el Mac son los protagonistas. Los estantes se destinan a fotos, plantas y otros elementos decorativos. Y cada día más, al entrar a una casa, vemos menos libros. Menos literatura en papel. Y, como mucho, algunas colecciones enciclopédicas de cocina u otras temáticas.

Hay cosas que no deberían perderse nunca. Lo moderno no siempre es mejor que lo que tenía a sus espaldas. Si lo pensamos dos veces, veremos que no hablo de nada extraño: ahora imaginar una casa llena de libros, es pensar en una casa antigua salida de las películas. Como si no cupiera el mundo de los libros en la modernidad. Como si no encajase o no armonizase. No sé hasta qué punto todo esto está en peligro de extinción, pero creo que todo hogar debería contar siempre con un rincón maravilloso destinado a la lectura, con libros clásicos y actuales en papel. Creo que ese detalle ofrecerá siempre al hogar un plus de personalidad y de intelectualismo.

Foto: Wikipedia

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