¿Imaginas un hotel sin habitaciones? Ikea lo abrió en Madrid

Jugar, relajarte, ver tv, hacer ejercicios o celebrar una fiesta, son algunas de las alternativas que se pudieron realizar en un sitio de hospedaje sin dormitorios. Toda una novedad de la industria.

Imaginas un hotel sin habitaciones Ikea lo abrio en Madrid

Los hoteles son lugares para la recreación, el esparcimiento y el descanso. El diseño de habitaciones confortables es su principal apuesta para obtener la preferencia de los usuarios que buscan un sitio para pernoctar o simplemente para desconectarse del exterior. Sin embargo, bajo la premisa de que el salón es el espacio de la vivienda en el que mayormente estamos, la corporación internacional Ikea abrió por varios días un hotel sin dormitorios.

El Hotel Salón en Madrid, fue dispuesto en el edificio Richard Gans, en la céntrica calle Princesa, y sería el primero en su estilo. En él no habían camas, pero sí varios salones para divertirse, leer, ver televisión o relajarse. La estrategia de la empresa fue muy clara. Mostrar las tendencias decorativas para esta temporada, para lo cual ideó estancias temáticas con elementos decorativos de vanguardia. ¿Lo logró? Sí, exitosamente.

Un hotel para gustos muy versátiles

Según el equipo de Ikea el salón puede adquirir múltiples funciones y apariencias. Basado en ello mostró ocho alternativas de ambientación inspiradas en situaciones comunes, y haciendo uso de su propio inventario.

Aunque la entrada era gratis, había que reservar como en un hotel cualquiera, además de pasar una especie de filtro. Los interesados debieron llenar un formulario y responder varias preguntas con originalidad, para poder ganar el derecho de acceso a las curiosas instalaciones que permanecieron abiertas hasta el pasado 15 de octubre.

Prácticamente el recinto ofrecía alternativas para todos los gustos. Uno de los salones fue denominado “Salón Campeones”, y estuvo dedicado a los fanáticos deportivos. Había todo lo necesario para apreciar un partido en un ambiente retro y despreocupado. Una experiencia sensorial y colorida brindó la visita al “Salón Gamers”. En este caso la musa fue el juego Tetris, muy popular en los años 80. Formas geométricas y vibrantes fueron los protagonistas. En el sitio se podía pasar el tiempo desentrañando las reglas del Monopolio y el Scrabble, pero también conectarte con lo último en tecnología de consolas y videojuegos.

Adultos y niños encontraron su espacio

Los amantes de las fiestas hallaron el rincón ideal para ellos en el “Salón Recuperamos fiesta”. Su decoración mezcló piezas antiguas y contemporáneas, y permitió revivir las celebraciones que se daban en casa parisinas o venecianas.

“Peque Salón” fue pensado para los niños. Juguetes, pinturas, manualidades, rompecabezas y la posibilidad de transformarse en protagonistas de cuentos o viajes al espacio, garantizaron emoción y distracción a los pequeños de la casa. Sofás amarillos y adornos fluorescentes perfectamente armonizados con la madera, dieron el toque irreverente a la sala.

Quienes sólo usan la sala para conversar amenamente con amigos, también encontraron lo suyo en el “Salón Quedamos y te cuento”, donde la charla se hizo placentera gracias a la elegancia de elementos nórdicos del siglo XIX.

Actualmente muchos son felices viendo por horas su serie de televisión favorita. Ikea también pensó en ellos. Los teleadictos contaron con el “Salón Maratón de series”, adosado con detalles que rememoran la época dorada de Hollywood.

Los salones “Conmigo mismo” y “Volver a empezar” se diseñaron para quienes buscan reconectarse consigo mismo. En el primero era posible hacer yoga o darse un masaje, mientras que en el segundo se podía hacer algo que no era posible en los demás: quedarse a dormir.

Todas las propuestas fueron innovadoras. Quienes tuvieron la oportunidad de apreciarlas de seguro se llevaron muchas ideas. Una excelente forma de hacer marketing.

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