La falsa alarma de los imanes de nevera

Un falso estudio universitario reveló que los imanes en la nevera podían causar cáncer por su radiación electromagnética, nada más lejos de la realidad.

¿Producen cáncer los imanes en la nevera?

Son bonitos, hay que decirlo. Le dan vida a la cocina, con sus formas y colores. Allí se plasman recuerdos y recuerdos de nuestra vida o souvenirs de conocidos que en algún viaje se acordaron de nosotros. Allí se quedan fijos para devolvernos los recuerdos y acabar con la frialdad y sencillez de las paredes lisas del frigorífico. Puede que se traten de elementos simbólicos, de lugares, de objetos cotidianos, incluso de marcos para fotos pequeñas o de pizarras para escribir. O puede que sea algo que ni siquiera he nombrado ni pensado, porque lo cierto es que existen miles y miles de tipos de imanes para colocar en los electrodomésticos de nuestra cocina. Por tradición se ha venido haciendo siempre en la nevera de los hogares, pero hay quien apuesta incluso por el microondas u otros aparatos. Puede que seamos unos frikis de los imanes y hagamos colección, o puede que solo tengamos dos o tres porque el resto los perdimos o rompimos. Pero sin duda todos tenemos o hemos tenido imanes en la nevera.

Hace recientemente poco, hubo una falsa alarma -como tantas otras- sobre los riesgos que conllevaba tener estos elementos decorativos pegados en los electrodomésticos. Según un estudio realizado por un tal Vicente Tortosa Pérez -que posteriormente no ha podido ser investigado y se cree que nunca fue realizado-, se extrajo la conclusión de que los imanes, a pesar de su reducido tamaño, podían ser potenciadores de la aparición de cáncer en las personas, debido al campo magnético que generan. Esto mismo se comprobó alimentando a un grupo de ratones con comida guardada en una nevera con imanes decorativos. Supuestamente las radiaciones electromagnéticas podían intoxicar la comida del frigorífico aumentando en un 87% las posibilidades de contraer cáncer. Es falso.

Los imanes no generan ninguna radiación electromagnética, sino simplemente poseen campos magnéticos que son incapaces de generar radiación alguna. Únicamente generan campos magnéticos que solo afectan a objetos ferromagnéticos, es decir, que son atraídos por imanes. Es por eso que un imán no se puede pegar en nuestra mano. ¿Y estos campos magnéticos no son peligrosos? Si todavía a alguien le queda esa duda, reflexiona: la Tierra misma es un enorme campo magnético, la nevera en sí ya posee imanes en la puerta que permiten que se cierre y conserve la comida. Vayamos donde vayamos, estamos rodeados de imanes: alarmas, brújulas, auriculares, teléfonos… Y ante la premisa de que vivimos en una sociedad actualmente en la que la presencia de cáncer es cada vez mayor, la explicación correcta se debe a que nuestra esperanza de vida es mucho mayor que en la antigüedad, lo que ha provocado que las células del cuerpo humano puedan llegar a envejecer dando lugar al cáncer.

Es cierto que algunos aparatos pueden provocar esta enfermedad -como los móviles- pero ello se debe a las radiaciones que emiten (venga a ser el microondas mientras cocina o las señales que emite el teléfono si lo tenemos en el bolsillo), pero la mera propiedad del imán no puede generar ningún tipo de cáncer. Así que puedes seguir disfrutando de todo un mosaico de imanes en tu nevera. Ganarás en estética y conservarás recuerdos.

Fuente: trolasenlared

Foto: Gonmi

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