Una guerra vanguardista entre lo bello y lo feo

Algunos artistas se rebelan contra la dictadura de lo bonito y van abriendo vías alternativas hacia la fealdad, para encontrar un hueco en la inmensidad de la creatividad.

Jim Walrod, al igual que otros artistas rebeldes contra los cánones actuales de la belleza, apuestas por la fealdad como elemento de innovación

La estética: ese gran campo bombardeado a subjetividades, donde cada uno pone su percepción, donde cada uno entiende la belleza a su manera, donde lo bonito puede llegar a ser feo, y lo horroroso puede alcanzar lo súblime. Vivimos en una sociedad demasiado bella. Y al mismo tiempo, para otros horripilante. Hemos llegado a una época en la que podemos percibir el mundo rematadamente delicioso y divino, decorado con minimalismo, ensalzado a base de colores,  allá donde vayamos, en el hotel donde nos hospedamos, en la cafetería de nuestras mañanas, en la oficina, en casa, en el barrio… Todo bonito. Pero entonces saltan al paso esos detractores de la belleza que van buscando arte, mezclado con creatividad. Y como lo bello, hoy por hoy, es lo común, empiezan a apostar por creaciones feas como bandera a la innovación.

Rebeldes que cuestionan la dictadura de lo bonito, que afirman que el mundo sufre una indigestión de buen gusto estándar y que, como el mismísimo Picasso, creen que el buen gusto es el enemigo de la creatividad. Rebeldes como Patrick Dalton, creador del Londres de Mierda (Shit London), un blog donde lo feo y el mal gusto tienen entradas VIP, donde se rechaza la cultura envidiable del “me gusta” y se suscita el diálogo con la publicación de fotografías de gusto discutible, que transmiten una mezcla de hastío, nostalgia y humor. Un blog que comenzó apreciando el cutrerío de la capital londinense y que hoy recibe tantas fotografías de internautas que celebra un certamen anual con galardones. Un blog que ha abierto a hachazos una senda alternativa a la vanguardia de la belleza.

Lo feo cada vez más se está convirtiendo en una forma de distinción. En todas partes. Desde el interiorismo que nos ofrecen diseñadores como Jim Walrod, hasta la moda con las creaciones de Rick Owens, Jean Paul Gaultier o Rei Kawakubo. El diseño escapa de la zona de confort y belleza, para amoldarse a la originalidad. Y todos estos excéntricos diseños que algunos observan con muecas de hastío o con ojos entornados, cada vez más se asumen sin rechistar por los fans acérrimos de la creatividad. La fealdad es una propuesta difícil para asentarla hoy, pero guarda todas las papeletas para ser el chic del mañana. Y ahí en medio estamos todos nosotros para juzgar los cánones de la belleza y decidir cómo vivir nuestra vida, entre las genialidades de lo bonito y las innovaciones de lo horroso.

Fuente: El País

Foto: Jim Walrod

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