Las superficies que no se manchan se han inventado

Su nombre es un poco extraño, pero los productos hidrofóbicos son una excelente alternativa para evitar manchas en las superficies. Aprende a emplearlos con estos sencillos consejos.

Superficies que no se manchan

Fuente: decoracion2.com en Pinterest

Sería estupendo contar con textiles y elementos decorativos capaces de repeler la tinta de tu bolígrafo o el abrupto derramamiento de una copa de vino, ¿no? Aunque no lo creas, las superficies que no se manchan se han inventado. Se le conocen como “productos hidrofóbicos” y llegaron para quedarse. Su nombre parece tener una extraña connotación, peri no es más que la unión de dos términos: “hidro”, que se asocia con el agua, y phobos, que se traduce como temor. Esto implica que un objeto hidrofóbico es capaz de repeler el agua sin mezclarse con ella.

Emplear productos hidrofóbicos en la confección de textiles, cristales, madera, mármol, bronce u otros metales, no modifica la superficie del material. Además, son invisibles, inodoros y transpirables. Sin duda, sus aplicaciones en la decoración son de gran utilidad.

¿Dónde utilizar los productos hidrofóbicos?

Las superficies que no se manchan se han inventado para facilitar el trabajo de limpieza, especialmente en elementos que se ensucian fácilmente. Sus aplicaciones son ilimitadas, pues además de proteger, también alargan la vida de los materiales en cuestión. Es posible colocar una sustancia hidrofóbica casi en cualquier tipo de edificación, pues es apropiada para bares, hoteles, restaurantes, hospitales, colegios, salones de belleza, espacios deportivos e incluso viviendas. Por ejemplo, para mantener bien conservado un asiento de madera en el jardín.

Son ideales para evitar que un comensal ensucie el mantel o el asiento, que entre agua a tus zapatos o que los cristales de la ventana se ensucien demasiado. Sin duda, esto se traduce en un ahorro considerable, especialmente de detergente.

Hacer protección hidrofóbica

Realizar tu propio recubrimiento impermeable no es tan complicado. Bastará con utilizar un tipo de pintura específico, para lograrlo a un bajo precio y al mejor estilo de reconocidas marcas. Conseguir el efecto hidrofóbico requiere la utilización de dos latas en aerosol: una de pintura cristalina y otra de antitranspirante (o desodorante, según lo llamen en tu país).

El primer paso requiere rociar la pintura cristalina por la superficie que deseas impermeabilizar. Ésta ayudará a proteger y fijar ambas mezclas correctamente. Aún con la pintura fresca, es el momento de verter el antitranspirante en aerosol, sin olvidar ningún espacio. Antes de tocarle, debes esperar varias horas. Sin embargo, el efecto ya será visible.

Desventajas conocidas

Este procedimiento es funcional debido al ciclopentasiloxano, un químico inactivo presente en el antitranspirante. Contiene una combinación de siliconas, que se fija a la superficie de la pintura transparente, por lo que el agua que cae sobre ella se resbalará fácilmente. No obstante, es precisamente esta propiedad la que hace la diferencia con un producto de alto precio. La mezcla, a diferencia de marcas profesionales, reflejará algo similar a residuos blanquecinos sobre toda la superficie del material impermeabilizado, lo cual puede no ser muy agradable a la vista.

Esta técnica ofrece grandes beneficios para el ahorro y protección de todos los elementos de la decoración. Aunque existen diversos mecanismos para lograr impermeabilizarlos, este último permite ahorrar dinero y obtener las grandes ventajas con productos que se consiguen fácilmente en una tienda de arreglos para el hogar.  Si quieres indagar más sobre el tema, lee sobre la pintura definitiva que repele todas las manchas. 

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