Cómo decapar un mueble de madera

La técnica para decapar muebles de madera nos puede servir para darle a nuestro mobiliario un aspecto totalmente nuevo

Antes de comenzar a pintar un mueble o darle un nuevo barniz que lo llene de vida o le de un giro total a su estética, es importante seguir un tratamiento previo que elimine las capas antiguas de acabado. Para ello será necesario recurrir a los distintos sistemas que existen para decapar un mueble de madera y que se enumeran a continuación.

En caso de tratarse de muebles con finas capas de acabado del tipo que sea, un lijado con lija de grado medio será suficiente. Se trata de un decapado mecánico que desgasta la capa de pintura o barniz hasta dejar la madera al descubierto. Para superficies grandes se recomienda una lijadora eléctrica de gran tamaño.

Existen también pequeñas y manejables lijadoras con forma de V que permiten llegar a rincones más escondidos, sin embargo, algunos muebles con perfiles complejos suelen requerir el apoyo del lijado manual. Para mejorar los resultados será conveniente hacer un repaso posterior con una lija de grano muy fino que deje la madera suave.

Antes de aplicar la nueva capa de acabado es fundamental limpiar bien la madera para facilitar el agarre de los nuevos productos. Para ello hay que eliminar el polvo con una brocha suave o una aspiradora y limpiar con un trapo de algodón humedecido en alcohol. Se puede utilizar agua para la limpieza, sin embargo, en este caso será necesario estrujar bien el trapo hasta que esté casi seco y dejar secar por completo la superficie antes de continuar con el trabajo. Esto ocurre debido a la diferencia en la velocidad de evaporación de ambos líquidos. Mientras el alcohol se evapora a gran velocidad limpiando la superficie sin penetrar en la madera, el agua tarda mucho más y consigue humedecer la superficie. Si la madera no está seca en el momento de aplicar la pintura, esta no agarrará adecuadamente y se producirán desperfectos a medio y largo plazo.

Es recomendable protegerse debidamente para realizar trabajos de carpintería evitando así posibles accidentes. Para el lijado de muebles se recomienda proteger los ojos con gafas, así como las vías respiratorias con mascarilla de papel.

Los muebles con una gruesa capa de barniz o pintura, así como aquellos elementos de madera que, con el paso de los años, han visto superponerse numerosas manos de pintura, requerirán una acción más agresiva para dejar la madera virgen.

Los decapantes químicos reaccionan en contacto con las capas de barniz o pinturas aplicadas sobre el mueble para ablandarla y permitir así que esta pueda ser retirada de forma sencilla con una espátula. Se trata de productos tóxicos que conviene manipular con cuidado y con la debida protección en los ojos mediante gafas, la piel con guantes y ropa larga, así como las vías respiratorias con mascarillas adecuadas.

Debido a la toxicidad de estos productos es conveniente intentar evitar su uso si es posible. De esta forma, si el mueble puede ser decapado fácilmente mediante el método mecánico descrito anteriormente, será una buena decisión optar por ese procedimiento. Otra opción interesante y no tóxica será el uso de pistolas decapantes de funcionamiento por calor. De igual forma, es interesante probar la posible disolución de la pintura del mueble en productos menos tóxicos como el alcohol etílico.

Si al pasar un trapo humedecido en alcohol sobre la superficie del mueble, la pintura se disuelve con facilidad, el decapante idóneo será este líquido de baja toxicidad. Para evitar la rápida evaporación del alcohol, es recomendable crear papetas mediante trapos de algodón humedecidos dispuestos sobre la superficie a decapar y cubiertas posteriormente con un film plástico.

Los decapantes comerciales, por su parte, cuentan con instrucciones específicas en función de la marca y la fórmula de cada uno. Es crucial leer y entender bien las instrucciones para garantizar la seguridad, así como los excelentes resultados. Por regla general, el producto se debe aplicar de forma generosa con una brocha de cerdas fuertes y se deja actuar durante un tiempo que oscila entre los 15 minutos y la media hora.

Una vez reblandecida la capa de pintura, esta se retira junto al producto decapante mediante el uso de una espátula. Es importante tener cuidado de no arañar o dañar de algún modo la superficie con la herramienta al retirar el decapante. De igual modo, es importante realizar una limpieza final de la superficie con el disolvente recomendado por la marca para eliminar todos los restos del producto, así como realizar un suave lijado con una lija de grano fino con la intención de preparar la madera para recibir el nuevo acabado de forma exitosa y garantizar los mejores resultados tanto estéticos como de cara a la conservación de la pintura.

Vía: Facilísimo

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