Skin, una colección creada por bacterias y hongos

Sammy Jobbins Wells crea elementos para complementar tu ropa mediante la biotecnología, una práctica creciente en el terreno del diseño y la decoración

skin

La biotecnología se proyecta como un campo abonado de creatividad para algunos diseñadores. Es el evidente caso de la artista Sammy Jobbins Wells quien ha utilizado el producto creado por bacterias para dar vida a un conjunto único de elementos portátiles que configuran una indumentaria con aspecto futurista.

El proyecto denominado por Wells como Skin, piel, encuentra su germen en un hongo de Kombucha que la diseñadora compró a través de Internet. Skin es una importante reflexión, así como un interesante estudio acerca del papel que pueden jugar los organismos vivos en los procesos de creación de los objetos mediante la producción de biomateriales que ella misma utiliza para configurar sus looks.

La innovación del proceso es más que evidente, haciendo una clara reflexión sobre el camino que la biotecnología puede marcar a los sistemas de producción y fabricación del futuro. Esto procesos se abren hoy ante nuestro ojos gracias al esfuerzo de investigación realizado los profesionales de la ciencia y el diseño trabajando en conjunto.

Pero el interés rompedor se deja ver solo en una cara del proyecto. Skin es mucho más y consigue marcar la diferencia también en el plano estético. Sin olvidar la importancia de una buena base sobre la que asentar los trabajos actuales, Sammy Jobbins Wells toma como referente visual los corsés utilizados por las mujeres durante los siglos XVII y XVIII para configurar las sorprendentes formas de sus innovadoras prendas.

Con los antiguos corsés en mente y un programa de codificación visual de algoritmos como es Grasshopper, la diseñadora consigue dar esta sorprendente y estética forma a sus prendas las cuales parecen aludir constantemente a un ambiente salido de la ciencia ficción más pura.

La base fundamental del material con el cual se fabrican las piezas de Skin es totalmente natural y sostenible sin necesidad de aplicación de energía externa de ningún tipo. Se trata de la colonia de bacterias y hongos responsables de la fermentación de la bebida conocida como Kombucha. La simbiosis total en que viven estos organismos es ilimitada y se mantiene constante mientras se mantengan las condiciones que los proveen de alimentos, es decir, azúcares. En la superficie de la bebida se va generando una película gelatinosa, conocida como madre, que Wells utiliza muy acertadamente como material de producción biológica y natural para las piezas de su colección única.

Vía e imagen: Cargo Collective

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