Técnica del esponjado

El esponjado consiste en aplicar la pintura sobre una superficie dando pequeños golpes con una esponja empapada en más o menos pintura, para conseguir la terminación que deseamos. Esta técnica es muy sencilla, aunque no por eso deja de ser efectiva

Técnica del esponjado

Técnica del esponjado

Hemos visto en este blog, y seguramente en muchos otros, que existen infinidad de técnicas y estilos para decorar nuestros ambientes. Entre ellas encontraremos muchas que tengan que ver con la decoración en pintura. Hoy, en este post, repasaremos una de esas posibilidades. La técnica del esponjado.

El esponjado consiste en aplicar la pintura sobre una superficie dando pequeños golpes con una esponja empapada en más o menos pintura, para conseguir la terminación que deseamos. Esta técnica es muy sencilla, aunque no por eso deja de ser efectiva. Con ella lograremos, por ejemplo, en superficies grandes, un excelente efecto de luz y sombras. Utilizando una pintura que permanezca húmeda durante un tiempo determinado, para poder trabajar con la esponja sobre ella. Podremos hacerlo con un mismo tono de pintura o utilizar otro color para trabajar con la esponja.

En caso de que deseemos un único color de pintura en el que, con la esponja, logremos terminaciones del mismo tono, solo tendremos que: Conseguir una esponja, puede ser sintética, vegetal o marina, esta última es la más indicada, aunque si buscamos crear efectos de colores y tonos irregulares, la esponja vegetal es la aconsejable. También podemos elegir entre distintos tamaños, lo que nos beneficiara con distintos estilos.


Muestra sobre papel

Muestra sobre papel

Luego, aplicaremos sobre la superficie a decorar una capa de pintura látex del tono que deseemos y lo dejaremos secar aproximadamente 24 horas. Al día siguiente, cogeremos la esponja y la humedeceremos con agua, primero,  y en la pintura que utilizamos el día anterior después. La escurriremos apoyándola sobre un trapo o un papel, hasta que notemos que la esponja deja una huella delicada sobre el trapo o el papel. En ese momento comenzaremos a trabajar sobre la pared. Lo haremos dando suaves golpes y dejando la huella impregnada. Cuando notemos que la misma comienza a desaparecer, volveremos a humedecerla en pintura, siguiendo exactamente los mismos pasos a través de toda la superficie.

En cambio, si deseamos una pared con el mismo tono de color, deberemos aplicarle una segunda mano de pintura y trabajar sobre ella antes de que se seque. Seguiremos exactamente los mismos pasos, aunque no mojaremos las esponja con pintura, solo la humedeceremos con un poco de agua y comenzaremos a retirar parte de la pintura aún húmeda para dar paso a la textura deseada.

Cuando comencemos a trabajar con la esponja, podremos hacerlo de tres formas diversas:

  • Pintura a muñequilla: Se realiza poniendo una o más capas decorativas con la esponja.
  • Pintura al secado: Se puede utilizar únicamente en pinturas acrílicas. Retiraremos con la esponja la pintura aún fresca de la capa decorativa.
  • Pintura mixta: Se aplica, con pistola o spray, una finísima lluvia de pintura sobre la capa del fondo y, como sobreimpresión, la aplicación de otra capa, según la técnica de la pintura a muñequilla.
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