¿Baño sucio? No vuelvo

Sigue estos pocos consejos para ofrecer la mejor imagen de tu cuarto de baño y no dejes que la suciedad, los malos olores y la falta de atención generen una imagen equívoca del resto del hogar.

Baño

No serás el primero que llega a un sitio y lo juzga al completo en función del estado de su cuarto de baño. Eso de no repetir en un restaurante porque hemos sufrido una mala experiencia en el aseo es algo muy frecuente, y determina la importancia que tiene el mantener a raya la limpieza del baño. Sin ir más lejos, un estudio estadounidense confirmaba hace poco que el 78% de los consumidores considera que el mantenimiento de los lavabos es un claro reflejo de lo que transcurre en las cocinas de cada restaurante, de ahí el desprestigio que pueden llegar a tener. Y si esto es así en un restaurante, ¿qué creéis que pensarán de nuestro hogar cuando tengamos visitantes?

De todo esto concluimos que una de las zonas más importantes de limpieza de cualquier casa, empresa, negocio… son los cuartos de baño. En orden de importancia podríamos destacar en primer lugar la suciedad, después la falta de papel higiénico (qué rabia da tener que ir con pañuelos siempre por si las moscas) y ya en última instancia la falta de jabón, que aunque no da tanto coraje sí que es un punto negativo evidente. Estos tres aspectos son los que más tenemos que tener en cuenta si queremos ofrecer una buena imagen de nuestro aseo personal.

Veamos pues unos cuantos pasos para conseguir el baño perfecto: en primer lugar, desinfectar con lejía una o dos veces a la semana todas aquellas zonas húmedas donde pueden surgir hongos como por ejemplo el inodoro, el lavabo y la bañera o plato de ducha. El WC requiere una limpieza más constante pues está en contacto diario con bacterias y malos olores, lo que requerirá fregarlo por dentro y por fuera, desinfectarlo y utilizar un buen ambientador. Imprescindible se vuelve también la ventilación del cuarto de baño, especialmente después de tomar una ducha, ya que la humedad se queda en los ladrillos y se impregna en las paredes y va generando humedades y malos olores. Seca siempre las superficies húmedas y abre la ventana. Finalmente, no olvides esos pequeños detalles: cambia toallas y esponjas, repón el jabón y el papel higiénico, pasa una bayeta para el polvo una vez a la semana por todo el mobiliario y revisa de vez en cuando las posibles averías típicas en el goteo del grifo e inodoro.

Foto: Antonio Tajuelo

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