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Trucos para limpiar el hollín de la chimenea

Aunque limpiar el hollín de la chimenea es un arduo trabajo que se suele delegar en profesionales, hay trucos para que puedas hacerlos tú mismo. Lo principal es disponer de tiempo, calma y las herramientas necesarias.  El residuo negruzco que se acumula en la tubería está formado principalmente por carbón. Como las partículas son muy pequeña,  se suelen esparcir con facilidad. De allí que no es extraño verlo “posicionar” en varias áreas de la vivienda. Es tóxico y peligroso cuando se respira en grandes cantidades. Por ello, al limpiarlo hay que tener cuidado. Lo más conveniente es contar con una mascarilla para el polvo, guantes y delantal.

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En cuanto a las manchas, limpiar en seco es lo ideal, pues los productos líquidos hacen que se adhiera más a las superficies. Los químicos en polvo resultan más efectivos para desprender las partículas de hollín. Otra sugerencia es cubrir con plástico o papel lo que pueda ensuciarse mientras se deshollina.

Implementos para limpiar el hollín de la chimenea

Para limpiar el hollín de la chimenea se requerirá, principalmente, una aspiradora con un filtro adecuado. El HEPA es más potente para esa tarea. Sal de mesa fina, producto para desmanchar en seco, leño deshollinador, bolsas deshollinadores, cepillos para deshollinar (cerdas metálicas), recogedor y linterna, son otros implementos que deberías tener a mano. Y como se dijo antes, los artículos de protección personal.

Lo primero será vaciar el espacio. Si hay restos de leña y carbón recógelas y barre con suavidad la ceniza. Luego, con ayuda de una linterna, evalúa el estado de la tubería e identifica las áreas manchadas. Sella el frente de la chimenea con dos plásticos que queden solapados. Es decir, que quede un lugar abierto al centro.

Lo siguiente será colocarse los guantes, máscara y delantal. Coger el cepillo deshollinador e introducirlo con cuidado por la tubería, este se va alargando poco a poco desde el mango hasta llegar a lo más alto. Hay que cepillar con firmeza las paredes de los tubos, pero con la precaución de no hacerlo con rudeza, para evitar que se desajusten los conductos.

Eliminar los residuos de hollín eficazmente

Con la aspiradora debes eliminar lo más que puedas los residuos de hollín que se desprendieron de los conductos. Posteriormente, con una escobilla pequeña, debes recoger el resto de la ceniza que se haya expandido por otras zonas del hogar. Verificar que el tiro esté limpio y que el mecanismo abra y cierre correctamente es esencial. Luego debes asear la base y embocadura de la chimenea, con los productos antes mencionados.

Para las manchas que no sean muy grandes, una solución casera es cubrirla con sal fina de mesa y esperar unos 20 minutos para que haga efecto. La sal hará que se desprenda la suciedad fácilmente. Después podrás aspirar como de costumbre. Si la superficie afectada es mayor, se deben usar esponjas especiales para el hollín y frotar enérgicamente sin humedecer. Estas tienen la facultad de evitar que el polvillo se expanda, pues lo atrapa.

La limpieza con líquidos se hará cuando no se vean rastros de hollín. Para ello utiliza un desengrasante o un detergente cítrico mezclado con agua. Rocía la superficie y con un trapo repasar todas las áreas que previamente fueron cepilladas y aspiradas. También se puede usar un cepillo de fibra resistente para frotar. El proceso puede ser tedioso pero valdrá la pena, además quedará un buen aroma.

Mantenimiento constante

Para que la chimenea se conserve limpia y en buen funcionamiento, es necesario realizar una limpieza de mantenimiento regular. Cuando se trata de la temporada de invierno, cuando el uso es frecuente, se debe realizar semanal. Para este tipo de mantenimiento se realizan las llamadas limpiezas químicas.

Para realizarla se debe encender un fuego en el hogar que sea lo suficientemente potente para que caliente muy bien el tubo. Para ello deja quemar la leña por unos 30 minutos como mínimo. Una vez pasado ese tiempo y las brasas estén bien encendidas se debe colocar en el fuego el leño deshollinador. Este se adquiere en tiendas especializadas y al prenderse libera químicos que eliminan el hollín incrustado.

Otra opción es el uso de las bolsas deshollinadoras. Ellas cumplen la misma función que el leño y se usan de la misma forma. Se añade con todo y no hay abrirla. Cuando terminen de quemarse hay que esperar que se enfríen las cenizas y posteriormente barrerlas y recogerlas. Para no cometer errores, es importante que sepas identificar tu tipo de chimenea. 

El mantenimiento profundo de la chimenea debería realizarse como mínimo una vez al año. La mejor época es justo al terminar el invierno. Nunca será bueno pasar dos años sin asearla, pues se corre el riesgo de obstrucciones graves y averías en el sistema, para lo cual si se requerirá de ayuda técnica. Los profesionales suelen usar herramientas eléctricas para realizar el aseo preventivo.

Categorías: Trucos Caseros