Técnicas para rascar la pared

Eliminar las capas antiguas de pintura de una pared es una tarea costosa si pretendemos llevarlo a cabo a base de rascar con una paleta. Las pistolas de aire caliente o los químicos removedores de pintura son dos alternativas que te facilitarán el trabajo.

Rascado de pared

Durante este puente de noviembre me ha dado tiempo a arreglar un poquito la terraza de mi casa y me he enfrentando a una costosa situación: rascar las paredes para eliminar las capas de pintura y llegar al muro original. A veces, antes de repintar una pared, hay que valorar si es preferible rascarla y lijarla bien, sobre todo si estamos hablando de un espacio exterior donde la humedad y otros factores climatológicos adversos pueden jugar en nuestra contra. Con el tiempo, esas antiguas capas de pintura si no son eliminadas previamente pueden ir despegándose y cayéndose a pedazos al suelo. Con lo cual, no nos queda otra que empezar a rascar toda la pared con la rasqueta en mano. Y esto que parece una acción tan sencilla, al mismo tiempo es realmente costosa, especialmente cuando hay varias capas de pinturas acumuladas en la pared y en el transcurso del tiempo. Así que me he propuesto hoy hablaros de las dos mejores técnicas que podemos utilizar para eliminar esa pintura vieja de una forma más fácil y menos tediosa.

La primera es mediante la utilización de aire caliente. Hace muchos años se utilizaba una antorcha de fuego para calentar la pared, pero este método se dejó de lado por cuestiones de seguridad. Actualmente, encontramos pistolas de calor más efectivas que concentran una alta temperatura allí donde apuntan y enseguida veremos que esa zona de la pared empieza a llenarse de burbujas y empiezan a explotar. En ese momento, con las rasqueta podremos eliminarlas sin dificultad alguna.

La segunda técnica es mediante químicos removedores. En cualquier casa de pinturas podréis adquirirlos a un precio bastante asequible. Las sustancias químicas de estos productos actúan sobre la pared disolviendo la pintura y, en unos minutos, tendréis lista la pared y podréis retirar la pintura con la espátula o rasqueta. El pequeño inconveniente de esta técnica es que los químicos desprenden un olor muy fuerte y, especialmente si lo utilizamos para interiores, puede provocar mareos o vómitos. Para eliminar el olor, podéis seguir esos viejos trucos caseros de toda la vida como por ejemplo colocar unos recipientes de agua con una cebolla dentro. Después, no olvides abrir bien las ventanas para que desaparezca antes el olor. Asimismo, deberemos utilizar guantes y algunas gafas protectoras para que los químicos no nos afecten ni a la piel ni a los ojos.

Como veis, hagamos lo que hagamos, siempre acabaremos utilizando la rasqueta para eliminar la pintura, pero la diferencia entre rascar directamente la pared y aplicar una de las técnicas anteriores, es que en la primera necesitaremos aplicar muchísima fuerza y tener mucha paciencia, mientras que con el aire caliente o los productos químicos, veremos que la pintura cae por sí misma con un simple repaso. Si no tenéis claro que técnica es mejor elegir, tened en cuenta que la pistola de aire caliente es recomendable sobre paredes de madera o cemento ya que soportan mejor el calor, mientras que los químicos son más propios para paredes de yeso y coberturas de metales.

A la hora de rascar, como va a saltar toda la pintura al suelo, podemos valorar entre colocar periódicos a montones por toda la habitación o no poner nada. En mi caso -la terraza- acabé optando por esto último, ya que al final, por muchos periódicos que pongas, va a caer igualmente algún trozo de pintura al suelo y a la hora de recogerlos se hace imposible no manchar el suelo. Así que me olvidé de preparativos, rasqué todo lo que tenía que rascar -que no era poco- y luego eché mano de la escoba para barrer bien todos los rincones. Personalmente me resultó más sencillo y me ocupó mucho menos espacio a la hora de recogerlo en bolsas. Además, como la pintura era blanca, conseguí blanquear las juntas de los ladrillos del suelo como por arte de magia, así que como veis también tiene sus ventajas. Pero eso ya es decisión personal de cada uno.

Lo que sí que tenemos que respetar si optamos por la utilización de químicos removedores es que después de rascar, habrá que dejar secar la pared antes de ponernos a pintarla, sino nos arriesgamos a que la pintura no agarre bien a la pared. Por último, otra ventaja de aplicar uno de esas técnicas de las que os he hablado, es que no llenaremos de polvo la habitación donde rasquemos. En cambio, si os ponéis a rascar directamente una pared sin aplicarle nada, os aconsejo que la vaciéis completamente antes porque el polvo llenará todos los rincones y todo el mobiliario, y eso sí que será costoso de limpiar. Hasta aquí estos pequeños consejos para aquellos que quieran repintar el hogar. Espero que os haya servido, ¡suerte!

Foto: Pinterest

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