Cómo preparar una buena barbacoa

Preparar una barbacoa es todo un reto que no debemos subetimar: ¡conoce todos los trucos y consejos que necesitas para triunfar con una buena parrillada entre amigos o familiar!

barbacoa

Para los cumpleaños caseros, los encuentros con amigos o las reuniones familiares, una barbacoa siempre nos saca del apuro, además de que suele ser una comida que nos encanta a todos, y si encima es verano y podemos disfrutar de un día soleado en la terraza, ¡todo es perfecto! ¿Pero realmente eres el gran maestro de las barbacoas? ¿Sabes todo lo que necesitas saber para preparar la mejor parrillada a los invitados? Parece una tarea de lo más sencillo… ¡pero seguro que no conoces todos los trucos imprescindibles para tenerlo controlado al dedillo! ¿Empezamos a verlos?

Organiza tu fiesta

La planificación es el gran éxito de cualquier evento, así que lo primero que tienes que tener en cuenta es cuántas personas van a asistir a la barbacoa. No basta con ir a comprar embutido y carbón y esperar a que todo salga bien. Intenta tenerlo todo controlado: ¿cuántos adultos y niños asistirán? Calcula por persona unos 350 gramos de carne (panceta, pollo, longanizas, chorizo…), siempre distribuyéndolo todo a partes iguales. Pongamos un ejemplo: para 5 personas, necesitaríamos aproximadamente 2 kilos de carne, es decir, 1 kilo de morcillas, longanizas y chorizos, y otro kilo de carne magra como hamburguesas y costillas.

¡Controla las brasas!

Hay muchos errores que podemos cometer a la hora de encender el fuego de la barbacoa, sobre todo si tenemos algún argentino en la fiesta. Veamos: nada de encender el fuego con alcohol, como hacía Homer Simpson. A la hora de elegir la madera o el carbón, no escatiméis en la calidad de los mismos. Tened paciencia a que el fuego se rebaje y solo queden brasas: no cocinéis la carne con fuego, sino con calor. Tampoco coloquéis la parrilla demasiado bajo para mantener el fuego, o la carne se chamuscará por fuera y no se hará por dentro.

brasas

¿Leña o Carbón?

La elección de la fuente de calor es otra gran decisión que tendremos que tomar, teniendo en cuenta que el carbón es más seguro y las brasas aguantan más con una intensidad constante. Por el contrario, la ventaja de una barbacoa de ramas o de sarmientos es que suele ser más sabrosa, como todo lo que se hace a leña, pero necesita de una alimentación continua de leña para mantener las brasas sin que el fuego acabe quemando la carne.

Una barbacoa segura

El responsable de manipular la barbacoa es necesarios que cuente con los elementos necesarios que garanticen su seguridad, para evitar pequeños accidentes como quemazos tontos. A todos nos ha pasado eso de que la parrilla esté mal enganchada y se nos caiga a las brasas, o que de repente un trozo de carne se nos caiga al fondo y empiece a quemarse… para todos estos casos, lo mejor es ir preparados previamente con guantes, pinzas y algún hierro largo que nos ayuden a salir de estos aprietos. Por último, también es aconsejable tener a mano algún espray o vaporizador para refrescarnos o sofocar alguna llama si se da el caso. Y, si hace sol, ¡que tampoco se os olvide la gorra!

Tener la carne lista

Mientras preparamos las brasas, la carne ya debe estar lista para ponerla al fuego cuando sea el momento. Debemos preparar la carne porque es lo que marcará la diferencia de sabor. La carne tiene que atemperarse unas horas antes de cocinarla, así que nada de sacarla de la nevera y ponerla directamente al fuego. Podéis dejar la carne cerca de la barbacoa para que los alimentos vayan sudando, pero no los pongáis en la parrilla mientras encendéis las brasas. Por último, deciros que la grasa de la carne es la que ofrece ese toque ahumado de la parrillada, así que no cometáis el sacrilegio de quitársela.

carne

El asado

Conseguir las brasas perfectas lleva su tiempo, pero dejar asar la carne en la parrilla es otro gran acto de paciencia en una buena barbacoa. Utilizad las zonas más calientes de la parrilla para colocar las primeras piezas y dejad las de menos brasas para colocar la carne que haremos a continuación. No os obsesionéis en darle mil vueltras a la carne y dejadla que se haga a su ritmo. Empezad con las piezas menores como longanizas, morcillas y chorizos, y después asad el pollo, los pinchos y las verduras. Aprovecha bien todos los huecos de la parrilla para que el proceso resulte más rápido.

Especias y condimentos, ¿sí o no?

Empecemos por la sal, lo mejor es añadirla después de haber cocinado. Es aconsejable sazonar la carne una vez cocinada para que conserve su jugo y esté más sobrosa. De esta forma cada comensal podrá ajustar la sal a su gusto, al igual que ocurre con otros condimentos y especias, como el romero, el tomillo o la pimienta negra. Aunque la carne en barbacoa suele tener suficiente sabor por sí misma, siempre es bueno disfrutar de diferentes sabores en cada pieza, incluso empleando marinados, adobos y salsas especiales como el ajoaceite o la salsa barbacoa.

Los errores más comunes

Evitad cometer estos errores que pueden arruinaros una buena barbacoa: en primer lugar, nada de darle la vuelta a la carne con un tenedor. La razón es sencilla: al pinchar la carne, provocamos que la pieza pierda su jugo, aunque sean unas gotas, y perderá sabor. Lo mejor es emplear unas pinzas para ayudarnos a voltear la carne. En segundo lugar, nada de cortar la carne para ver cómo va. Si pinchar la carne es todo un error, abrirle un tajo es todavía peor. Para saber si la carne está hecha, solamente tienes que presionarla y, si recupera la forma con rapidez, es que está en su punto. Por último, y en tercer lugar, ¡dejad a un lado las bandejas metálicas! Si servís la carne en estos recipientes, los alimentos se enfriarán antes; lo ideal es emplear tablas de madera o braseros que conserven el calor.

¿Y qué hay de la bebida?

Una buena barbacoa sin bebida no tiene nada que hacer. Además, como las barbacoas suelen ser al aire libre y con algo de sol, es fundamental que mantegamos a raya nuestra hidratación. Seas invitado o parrillero, ¡ten siempre un vaso de agua cerca! Cuando penséis en la bebida, no os centréis solo en cervezas, sangría y refrescos con gas o alcochol, sino también en zumos y limonadas, especialmente si va a haber niños en la fiesta.

Fin de la fiesta, ¡a limpiar!

Llegamos al final de una buena barbacoa y posiblemente la peor parte: ponerse a limpiar todo lo que hemos ensuciado y volver a dejar impecable la barboca para cuando queramos repetir. Las brasas, aunque parezcan muertas, posiblemente todavía ardan cuando acabe la fiesta, así que podemos ponerle una tapa a la barbacoa para que que el fuego se ahogue o bien, apartar el carbón y leña que siga intacto y esperar a que se apaguen todas las brasas. A no ser que tengamos que irnos, lo mejor es no utilizar agua para conseguirlo. Por último, repasa con un estropajo metálico toda la parrilla para que quede como nueva, antes de que se seque toda la suciedad.

¿Qué os ha parecido? ¿Os han resultado útiles todos estos consejos? ¡Ya os decía que lo de la barbacoa no es cosa tan sencilla!

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