Todo lo que debes saber sobre la pasta: cocinar rico y barato

Aunque la pasta tiene fama de ser italiana, su origen es muy distinto. Tanto si eres de los que ama este ingrediente en la cocina como sino, hoy queremos hablarte de ella, con su historia y algunos trucos para que te quede en su punto.

pasta

La pasta es un alimento de origen remoto. Es tan antigua como la agricultura, ya que al fIn y al cabo no es más que una mezcla compuesta por cereal molido y agua. Las referencias más antiguas sobre la pasta proceden del año 4000 antes de Cristo en China, pero tanto los árabes como los griegos, desarrollaron productos similares. Existe una leyenda que cuenta que Marco Polo trajo la pasta desde China a Europa, pero sólo es eso, una leyenda. Aún así, a la hora de pensar en la pasta como una especialidad culinaria, casi todos la asocian a Italia, que es quién presume de hacer las variedades más exquisitas y mejor valoradas.

En el año 1300, la pasta ya estaba muy extendida por el norte y el este de Italia. Con el tiempo, la pasta fue cambiando de nombre. En la Edad Media se denominaba maccheroni, y en el siglo XV se llama lasagna, en el siglo XVI aparecen los fidelli y en el siglo XIX aparecen los vermicelli. Es decir, todas esas variedades que los amantes de la pasta conocen con nombre y apellido, y que dicen que no saben igual según su forma, han ido haciéndose un hueco en nuestra historia de a pocos. A día de hoy, la variedad es aún más amplia porque además de los distintos ingredientes con los que se prepara, ciertas regiones apuestan por diferenciarse con denominaciones de origen de los productos y por los métodos de preparación.

Comer pasta: de la antigüedad a nuestros tiempos

La pasta se comía con las manos, sin ningún aliño y tampoco se le añadía queso. Hasta el siglo XVII no existe constancia del uso del tomate, pues anteriormente era considerado venenoso. La primera fábrica de pasta se abrió en Venecia en 1740. De ahí que Italia cobrase una especial importancia a la hora de ponerse como principal consumidor en el mundo de especialidades elaboradas. ¿Te imaginas comer la pasta sin nada más y con las manos? Desde luego, hay que darle a este país el mérito de haberla convertido en un producto mucho más especial y en un plato generosamente rico en nutrientes con las salsas con las que se puede acompañar.

Actualmente, la pasta es uno de los alimentos más consumidos del mundo, Se dice que los italianos tienen un tipo de pasta para cada día del año, y no están muy lejos de la verdad, porque las variedades de pasta son innumerables. Hay pasta fresca y pasta seca, pero también pasta corta y pasta larga. La pasta se elabora a partir de harina o sémola de trigo duro mezcladas con agua y sal. Estos ingredientes básicos dan como resultado un alimento exquisito, energético y saludable. La pasta está incorporada en las cocinas de medio mundo y se fabrica de diferentes formas y colores. Si a esto se le añaden los ingredientes que pueden combinar a la perfección con ella, está claro que podrías tener un plato diferente cada año.

La pasta seca

La pasta seca es la que compras en el supermercado y es la que dura mucho tiempo. Se elabora con harina de trigo duro y agua. Fue inventada por los árabes, para poder transportarla a través del desierto. La pasta seca aumenta un 60% su volumen al cocerse Su tiempo de cocción es el doble del de la pasta fresca.

La pasta fresca

La pasta fresca se elabora con trigo blando y huevo. Puede hacerse fácilmente en casa e incluso puede hacerse rellena. Todas las elaboraciones de pasta fresca parten de una masa más o menos fina llamada sfoglia, la cual debe ser estirada con un rodillo. Partiendo de la sfoglia se pueden elaborar pastas rellenas como: tortellini, ravioli, capelletti, agnolotti, lasagna o caneloni… Las no rellenas son: tagliatelle, fettucce, parpadelle, garganelli… La pasta fresca se conserva bien en la nevera durante 2 o 3 días. Como lleva huevo, se cuece en la mitad del tiempo que las variedades secas.

Cómo preparar la mejor pasta

Para hervir la pasta, lo mejor es respetar los tiempos de cocción indicados en el paquete. Hay que hervirla en abundante agua con sal. Aproximadamente debes poner el triple de agua que de pasta. Cuando hierba el agua, debes echar la pasta y remover para que no se pegue en un primer momento. Luego ya no remuevas más y cuece con la olla destapada a fuego medio. La pasta no se lava con agua fría después de cocerla. Se escurre en un colador con cuidado. La salsa puede añadirse directamente en el plato o mezclarla con la pasta en una sartén. Hay algunas especialidades, como la carbonara, que requieren echarla directamente en el escurridero con la pasta aún morna para que quede perfecta.

Con la pasta fresca, hay que tener más cuidado, pues su tiempo de cocción es menor. Los ravioli o cualquier pasta rellena es mejor ir echándolos de dos en dos para que no se peguen y revolver para que los que quedan abajo no se cuezan de más. Cuando la pasta fresca está hecha con yemas de huevo, hay un truco para conocer exactamente el tiempo de retirada del fuego: cuando flota está al dente. Y es al dente como mejor se disfruta de un buen plato de pasta.

La pasta es un alimento saludable y muy fácil de preparar con el que puedes disfrutar de un montón de recetas que casi siempre gustan a todos. ¿Te animas a ponerla más a menudo en tu dieta?

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...