Jacuzzi en la habitación

Cómo instalar una bañera de hidromasaje en la habitación es cuestión de tener en cuenta varios parámetros para disfrutarlo después al máximo

Hay diversas palabras que se asocian rápida e indefectiblemente a lujo y riqueza, y no hay duda de que «jacuzzi» es una de ellas. Ciertamente, disponer de una bañera de hidromasaje en casa es un capricho reservado a unos privilegiados, pero que sin embargo tampoco tienen porque desembolsar unas cantidades ingentes para acceder a ellos. Sí que es verdad que se puede vivir perfectamente sin él, pero los que realmente valoren el placer que supone pasar unos minutos relajados sumergiéndose en las burbujeantes aguas del jacuzzi, tampoco tienen porqué encontrar en el precio un impedimento soberano. De hecho, se pueden encontrar soluciones de todo tipo y muy interesantes con precios que empiezan en los 3.000 euros, y que de media suben tranquilamente hasta más del doble (a lo que, en general, deberíamos añadirle los costes de instalación, mantenimiento, etc.).

Disponer de un jacuzzi en la habitación es un placer "real"

Dejando de lado estas cuestiones «prácticas», aunque no por ello menos importantes, si nos decidimos al final a instalar un jacuzzi en casa tendremos que seguir una serie de pasos que nos ayudarán a facilitar todo el proceso. Así al final conseguiremos el mejor resultado y a la larga disfrutar de nuestra increíble bañera como es debido, como si tuviéramos un spa en casa.

De este modo, a la hora de comprar una bañera con sistema de agua bombeada (un jacuzzi, vaya), lo primero que deberemos tener en cuenta es dónde iremos a situarlo. Eso es fundamental por varias razones. Una de ellas es la de amplitud de espacio, para que pueda caber todo él. Otra básica es que la habitación tenga mucha circulación de aire, ya que el agua caliente necesita ventilación para circular por la sala hacia las salidas exteriores, así evitando que las paredes acumulen moho y óxido.

Por otra parte, un jacuzzi también necesita un buen soporte de peso para poder mantener la gran cantidad de agua que acumula. Así, en una vivienda unifamiliar de varios pisos, poner el jacuzzi en la segunda planta no es una buena decisión, a no ser que se trate de uno pequeño. En el sótano tampoco sería buena idea, ya que los bloques de cemento empeorarían la ventilación causando problemas de humedad. Un patio, o una porción de cemento son lugares ideales para situar el jacuzzi.

En ocasiones, lo más conveniente es construir expresamente un mirador o pequeña habitación para poder utilizarlo todo el año. Si contamos con poner ventanas, éstas pueden abrirse, o incluso quitarse, para facilitar esa ventilación necesaria o para refrescar durante una noche de verano cálida.

Otro tema importante es conocer el tamaño de bañera que necesitamos. Porque no es lo mismo tener en mente un modelo pensado para uso personal o compartido en pareja, que estar pensando en una bañera amplia para poder utilizar en fiestas o divertimentos recibiendo más invitados (considerando entonces la opción de un jacuzzi para seis a ocho personas).

Los jacuzzis están, pues, disponibles en una increíble variedad de tamaños, y también de formas. Pueden ser redondos, cuadrados, ovales, con forma de ocho o con diseños particulares. Los jacuzzis pueden ser construidos para combinar con la forma personal de una habitación o para curvarse alrededor de un sentido de estilo arquitectónico determinado.

Los materiales con los que se construye dicha bañera de hidromasaje también pueden variar mucho. Hay, por ejemplo, bañeras hinchables que pueden ser llenadas de aire para moverse, siendo éstas las más económicas normalmente y que ofrecen mayor flexibilidad, ya que pueden ser entradas al interior de la casa en invierno y disfrutarse en el patio en verano.

Otros materiales que podemos encontrar son los plásticos de alta resina o la madera, que puede estar presente en el exterior del aparato. Si escogemos este tipo de estructuras deberemos asegurarnos que han sido especialmente tratadas para resistir el agua y los daños producidos por el calor.

No obstante, el interior de un jacuzzi siempre acostumbra a estar hecho de algún tipo de plástico.

Lo que determina en mayor parte el precio es cuántos aspersores están dentro y de cuántas cualidades extra dispone, como por ejemplo si cuenta con un chorro fuerte y uno suave, o si tiene elecciones múltiples determinando la velocidad del agua y el ángulo.

También tenemos que saber que los jacuzzis requieren un cuidado similar al de una pileta de exteriores. El nivel del agua debe ser cotejado regularmente y probado para descartar bacterias. Por eso para mantener a las bacterias y a otros agentes dañinos alejados, podemos encontrar en el mercado una gamma de químicos para tratar el agua. El representante del comercio en el que adquiramos el jacuzzi podrá darnos instrucciones al respecto, y ofrecernos consejos hasta que estemos acostumbrados al proceso.

Los gastos mensuales para mantenimiento del jacuzzi que apuntábamos al principio pueden tener que ver con la electricidad para mantener la calidad del agua, los químicos para mantener seguro el nivel de pH y el agua para mantenerlo lleno. También sería recomendable adquirir algunos accesorios como los cobertores, que deberían ser puestos sobre el jacuzzis cuando no esté en uso para mantenerlo a salvo de cualquier exceso de polvo y suciedad fuera del agua y los aspersores.

Foto: Miss Rogue

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