Trucos para cristales

Encuentra aquí consejos y trucos caseros para lidiar con los cristales del hogar: desde cómo reparar pintadas y rayaduras, hasta cómo romper eficazmente un espejo o reconstruirlo si se ha roto.

Cómo reparar cristales y arreglarlos si sufren desperfectos

Hay que ver lo bonito que resultan los cristales en el hogar. Es imposible encontrar una vivienda hoy en día que no presente un espejo u otro tipo de cristal. Estos elementos están presentes incluso en cada estancia de la casa: muebles, puertas, paredes, lámparas, ventanas… allí donde miremos encontraremos su reflejo. Y es que los cristales nos otorgan características muy admiradas por todos como son la elegancia, la belleza, la armonía del reflejo e incluso a veces hasta el lujo. Pero si bien es cierto, como estamos viendo, que sus ventajas se reducen prácticamente a una cuestión de estética, los cristales sin embargo pueden traernos problemas en cuanto a sus cuidados.

La fragilidad de estos materiales hace que se puedan rayar fácilmente e incluso romper ante cualquier mínimo golpe, por eso son uno de los objetos que más protegemos en el hogar y al que tratamos siempre de cuidar con mucho mimo. Pero toda medida siempre es poca y todos hemos sufrido percances con los cristales, por eso voy a daros algunos consejos y algunos trucos a la hora de lidiar con estos materiales tan comunes y, a veces, tan peligrosos. No siempre la mejor solución es tirar el cristal y reponerlo por uno nuevo, muchas veces porque esto supone un coste económico importante; a veces es mejor arreglar esos «desperfectos» que hemos sufrido.

Empecemos con las rayaduras. Es uno de los problemas más frecuentes que podemos sufrir con los cristales, especialmente si son de uso continuo como el cristal de una mesa, que está expuesto constantemente a la actividad de los dueños en casa. En este caso hay un remedio que si bien no acaba a la totalidad con el desperfecto, si que disimula bastante la rayadura. Simplemente impregna un trapo -a ser posible blanco, sin estrenar- con un poco de pasta de dientes, y frota fuerte durante unos minutos. Verás cómo cambia el aspecto de tu cristal.

Puede que en lugar de una rayadura nos enfrentemos a un problema menor: una pintada. En algunos casos, por ejemplo, si vamos a pintar los marcos de una ventana porque estamos reformando una habitación o queremos darle un repaso de pintura, es muy posible que sin querer parte de la pintura gotee en los cristales o que se nos vaya la mano con la brocha y pintemos lo que no queríamos pintar. Por ello, más vale prevenir que curar. Un consejo antes de poneros manos a la obra, es coger una cebolla de la cocina, partirla en dos y frotar con ella los cristales. Luego ya podremos ponernos a pintar permitiéndonos todo lujo de despistes, porque aunque caiga pintura en el cristal, estos restos serán fácilmente eliminables con un poco de agua.

Si resulta que hemos llegado tarde a este consejo, y el cristal lo hemos pintado antes de aplicarle el truco de la cebolla, o bien lo hemos manchado de cualquier otra manera, existen soluciones -un poco más costosas- pero en cualquier caso efectivas. El vinagre es siempre la solución a las grandes manchas en este caso. Un poco de vinagre mezclado con agua nos servirá para desengrasar, limpiar y dar brillo a los cristales, incluso si queremos podemos añadir también un poco de amoníaco. Para limpiar espejos o cristales, el alcohol también es excelente aliado y, recordemos, el agua siempre es más efectiva en estos casos cuando se trata de agua caliente.

El Feng Shui no recomienda tener objetos rotos en el hogar.

Sigamos ahora con las roturas de cristal. Muchas veces cuando se rompe y se parte algún elemento de cristal en casa procedemos a tirarlo, pero en ocasiones si es algo valioso y que puede costarnos cara su sustitución, podemos intentar arreglarlo siempre y cuando no haya quedado lógicamente despiezado. Para ello, lo primero será limpiar bien los trozos de cristales rotos que vayamos a pegar. Después usaremos pegamento epoxi o pegamento de cianoacrilato, que son los más eficaces. Una vez puesto el pegamento, unimos los trozos y los sujetamos con papel adhesivo hasta que se hayan pegado. Finalmente, dejamos secar el cristal al sol para que se endurezca el pegamento. Hecho esto, habremos reparado un cristal roto de forma segura y podremos seguir haciendo uso de él hasta que podamos reemplezarlo por otro nuevo. Si bien es cierto que algunas filosofías como las del Feng Shui no aconsejan tener en el hogar objetos rotos y punzantes como es en este caso el cristal, a veces puede ser una medida temporal y fácil de realizar.

¿Y si estamos seguros de que queremos tirar el cristal a la basura, cómo proceder? No se pueden dejar cristales en la calle por razones de seguridad, como mucho hay que avisar al ayuntamiento para que pasen a recogerlos en el contenedor de nuestra calle. Pero una solución más rápida para evitar este trámite es romper el cristal nosotros mismos y echarlo al contenedor de vidrio, ayudando de paso como buenos ciudadanos al reciclaje de materiales. Pero romper un cristal, especialmente si es grande, puede ser peligroso también. A la hora de partirlo con un martillo, pueden saltar pedacitos por toda la habitación -mejor terraza si tuviéramos-, así que para evitarlo, es aconsejable pegar todo el espejo con cinta de carrocero. Hecho esto, podemos proceder a romperlo hasta hacerlo añicos, y nos aseguramos así de que los trozos no van a esparcirse por todo el suelo.

Hasta aquí todos los percances que podemos sufrir con los cristales, espero que os sean de ayuda estos pequeños consejos y que brillen como nuevos en vuestros hogares.

Fuente: facilisimo.com

Foto: zeeweez

Foto 2: Debs


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