El imperio del Todo a cien

No se tiene como referente en el mundo del interiorismo, pero es un establecimiento frecuentemente visitado en muchos países para completar la decoración del hogar: textiles, muebles, bricolaje, jardín, electrodomésticos… a precios escandalosos. ¿Verdadero o falso?

todo a cien

Se hacen llamar de muchas formas distintas. Algunos todavía conservan su antiguo nombre de «Los 20 duros», otros funcionan bajo el cartel del «Todo a cien» y otros, con la entrada de la nueva moneda europea pasaron a llamarse «Todo a un euro». Conforme todas estas tiendas de productos infravalorados fueron cayendo en manos de capital chino, muchos establecimientos encontraron un nombre propio y la masa popular ahora habla de «ir al chino» a comprar. Actualmente, podemos encontrar una de estas tiendas que venden todo tipo de artículos aproximadamente cada dos manzanas. El boom del «Todo a cien» es innegable y más aún en tiempos de crisis económica. Y aunque a simple vista este nombre puede parecer engañoso, pues al entrar te das cuenta de que hay artículos por debajo del euro y también muy por encima de esa unidad de precio, no dejan de ser productos muy competitivos.

Con más o menos frecuencia, todos recurrimos a estos establecimientos. Una agenda para ir a clase; un cable para la televisión; un delantal para la cocina; una caja de tornillos para nuestro trabajo de bricolaje… hay tantísima variedad en los objetos que podemos encontrar aquí dentro que es fácil que uno acabe saliendo con la bolsa llena, menos mal que todavía no hay que pagarlas como en los supermercados. Y claro, cuando uno lleva mucho tiempo metido en el mundo del interiorismo se da cuenta de que se habla de las grandes marcas de Ikea, el Corte Inglés, Conforama, Teyoland… pero en la lista nunca aparece esta cadena magnate del Todo a cien, extendida por muchísimos países del mundo. Así, encontramos el Todo a un Dólar en América; el Pound Shop en Inglaterra; el Todo a mil en Chile; el Todo por dos pesos en Argentina y así una larga lista que no terminaré aquí. Y hoy, cuando uno entra en alguno de estos establecimientos puede encontrar todo tipo de motivos decorativos para el hogar, incluso mobiliario. Y seamos sinceros: muchos de nosotros compramos en «el chino». Ya es hora de ubicarlo como un espacio más del interiorismo, con las ventajas e inconvenientes que todos conocemos, pero eso es asunto aparte.

¿Y qué es lo que podemos encontrar exactamente en estas tiendas relacionado con el hogar? Muchísimas cosas. Desde alfombras y felpudos, hasta cuadros y marcos de fotografías para decorar la pared, todo tipo de herramientas y complementos para el bricolaje; platos, vasos y jarras para renovar la vajilla; jarrones y flores artificiales para decorar los rincones de la casa; algunas estatuas y esculturas, también manteles para la mesa, portavelas, cojines para el sofá, fundas y edredones; maceteros y material para trabajar el jardín; y hasta muebles como ya mencionaba: espejos, separadores de ambiente, cortinas, cajoneras, zapateros, botelleros, armarios de tela… Absolutamente de todo. Incluso algo que funciona muy bien en todas las casas: esas cajitas de cartón tan chulas que venden en el Todo a cien y que no se encuentran en ningún otro lado, o cestitas de mimbres u otras manualidades realmente económicas y que luego vienen de lujo a la hora de rematar la decoración del hogar y organizar nuestras pertenencias.

pound market

Luego es verdad que podemos encontrar establecimientos más grandes o más pequeños, donde algunos venden más variedad que otros. Algunos se centran más en temas de alimentación, otros también en el mundo de la moda. El mayor desprestigio que pudo llevarse el Todo a cien nació precisamente con la venta de ropa, cuya calidad dejaba mucho que desear y, aunque todavía hoy son muchas las personas que se acercan al «chino» a comprar unas chanclas, un pijama, un gorrito o una prenda más aparatosa, la gente guarda mucho rechazo a estos artículos e incluso prefiere ir al mercadito a comprarlas. Pero poco a poco, el Todo a cien se abrió camino hacia nuevas fronteras como ya hemos visto y hoy se ha vuelto más competitivo que nunca, ofreciéndonos muchísimas cosas útiles, con una garantía media, y además a precios ridículos. Y ahora se me ocurre que incluso podemos comprar hasta electrodomésticos y aparatos electrónicos: sandwicheras, tostaderas, mandos de televisión, cargadores de móvil, aspiradoras… Realmente es asombroso el pequeño universo de cada uno de estos bazares chinos.

Y por eso quería dejar constancia de ello y dedicarles este artículo, porque pese al poco prestigio que guardan tras sus espaldas, lo cierto es que sus ventas son notables día tras día. Y el otro día fui yo mismo el que se acercó a uno de estos establecimientos y acabé comprando de todo para el hogar: desde velas, hasta cuadros, marcos de fotos, cables euroconectores para el DVD, una pistola de silicona y no sé cuántas cosas más. Y todo ha quedado chapó y funciona de maravilla. ¿Qué más se puede pedir? Lógicamente hay que tener mucho ojo a la hora de comprar y, por supuesto, un poco de gusto a la hora de decantarse por ciertos objetos…, pero eso es así allí donde vayamos: en el Conforama, en el Ikea, en el Leroy Merlín, en el Corte Inglés… y, recuerda, también en el Todo a cien.

Foto / Images_of_Money

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