Elementos decorativos del pasado: los tapices

Las grandes civilizaciones han utilizado los tapices como elementos decorativos para sus hogares y estancias

tapiz
Los tapices son obras tejidas en las cuales se representan figuras y escenas de forma semejante a la observada en la pintura pero realizadas con hilos de diversos colores. Con un motivo decorativo o con una funcionalidad muy concreta que permitía abrigar las paredes para proteger del frío las estancias palaciegas, es muy posible que los inicios de este arte viniese de la mano de sencillos tejidos que, con el paso de los años y la depuración de la técnica, se fueron convirtiendo en extraordinarios tejidos de materiales ricos decorados con representaciones complejas.

Para encontrar los inicios del tapiz hay que remontarse a las antiguas civilizaciones de origen oriental. Egipcios, persas y babilónicos ya cubrían sus paredes con grandes tejidos de carácter ornamental. Por su parte, griegos y romanos otorgaron mucha importancia a estos textiles lo cual se refleja en la mitología clásica en la que se encuentran numerosas alusiones a su fabricación. El ejemplo más conocido es el mito de Aracne, orgullosa joven conocida por sus grandes habilidades en la fabricación textil. Cuando Aracne retó a la diosa Atenea provocó su cólera y fue convertida en araña para que dedicase su tiempo a tejer durante toda la eternidad.

Es importante mencionar como episodio ineludible en la historia del tapiz, la importancia de los tejidos coptos de los cuales se conservan numeroso fragmentos encontrados en las necrópolis de el Fayum, Antinoe o Ajmín.

En España, el uso del tapiz como elemento decorativo es una herencia directa del mundo musulmán. Desde el siglo X, en pleno Califato de Córdoba, estos elementos textiles se han usado para decorar profusamente las paredes de las estancias palaciegas. En unos momentos en que los reyes y nobles no contaban con una vivienda establecida sino que se movían constantemente en función de sus obligaciones políticas, el mobiliario era escaso y se requerían fórmulas decorativas de fácil transporte y resultados visibles. El tapiz respondía con sencillez a estas necesidades ya que era una forma eficiente de dotar a las estancias de un aspecto confortable con poco mobiliario.

Los tapices también fueron un recurso muy utilizado para la decoración de las calles durante la celebración de festividades tanto religiosas como civiles. Suspendidos en los muros o desde los balcones en las calles, los tapices se convertían en grandes lienzos en los cuales representar escenas engalanando así los espacios públicos para las festividades.

De forma tradicional, los tapices han imitado a la pintura como referente máximo de sus representaciones. A través de las estampas, grabados y miniaturas, las mejores obras de arte se daban a conocer en todo el mundo y eran frecuentemente imitadas tanto en las Bellas Artes como en las Artes Decorativas. De este modo, los motivos pictóricos y los sistemas de representación de la pintura se pueden observar en los tapices de la misma época haciéndose evidente una evolución paralela de ambas disciplinas.

Las formas sencillas y los colores planos de las épocas medievales van dando paso a figuras más complejas y un mejor tratamiento de la diversidad cromática. Serán Flandes y Francia las máximas potencias en este sector durante el Gótico, el Renacimiento, así como en las primeras décadas del Barroco con especial importancia en la ciudad de Bruselas.

La perfección en las representaciones de los tapices conseguida en España tiene lugar durante el reinado de Felipe V cuando ve la luz por primera vez la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara. La ruptura con Flandes en 1713 con el Tratado de Utrech tuvo como consecuencia la interrupción de los encargos de tapices a Bruselas y, por tanto, la necesidad de una nueva fuente que proveyese a la Corona de tapices de calidad. En la Real Fábrica de Tapices se han realizado obras a partir de cartones de los más grandes artistas como Goya y Mengs y actualmente se trata de una empresa privada que sigue en pleno funcionamiento.

En la actualidad el tapiz goza de escaso reconocimiento por parte del gran público como elemento de decoración, sin embargo, existe una gran diversidad de tejidos y muy variados sistemas representativos herederos del arte contemporáneo y actual, que permiten crear verdaderas obras de arte con una gran capacidad ornamental. A las técnicas tradicionales de elaboración de tejidos se han ido añadiendo numerosos e innovadores sistemas que amplían notablemente el concepto de tapiz. Desde la era de las vanguardias a principios del siglo XX, se han ido diluyendo las fronteras que delimitaban la disciplina y el tapiz se ha llegado a mezclar con otras artes hasta confundirse, enriqueciéndose y añadiendo valores para ofrecer una mayor creatividad y, por tanto, mayores posibilidades decorativas.

Imagen: Wikipedia

Via: Bonet Correa, Antonio. Historia de las Artes Aplicadas e Industriales en España. Madrid. Cátedra. 2006

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