Espiando tras la cerradura

Es una cerradura, pero no es una cerradura cualquiera. Su nombre: Voyeur Mirror. Su creador: el estudio BBMDS. Su misión: comunicar visualmente dos espacios.

Cerradura decorativa

Eso de mirar a través del orificio de la cerradura de una puerta para espiar a alguien es algo que hemos visto muy a menudo en las películas y cuando no en las series de televisión. Poca profesionalidad, pero con mucha eficacia, al fin y al cabo. Y ahora tenemos la oportunidad de hacerlo nosotros mismos, pero de una forma más original y menos discreta. El estudio BBMDS ha inventado esta cerradura de grandes dimensiones y nos invita a colocarla no precisamente en las puertas de nuestra casa, sino más bien en las paredes.

La idea es convertir este gran orificio con forma de llave en un conector de ambientes, de forma que se convierta en una especie de ventanita que comunique dos estancias del hogar y, al mismo tiempo, nos permita echar esa ojeada -más o menos discreta- a través de la cerradura para observar lo que sucede al otro lado. Un detalle que persigue los espacios abiertos y que une los interiores de cada habitación de manera curiosa.

Al mismo tiempo que se convierte en una comunicación puramente visual, también lo es auditiva, dado que oíremos con mayor nitidez lo que ocurra al otro lado. Esto puede ser una ventaja o un inconveniente, por eso tenemos que saber previamente dónde queremos instalar esta ventanita con forma de cerradura y con qué fines. Al igual, si fuera un poquito más grande, podría servir como forma decorativa para comunicar la cocina y el comedor, en lugar de esas típicas arcadas de yeso o barras americanas a las que estamos acostumbrados.

Dado que la idea es instalarlo en nuestra propia casa, es obvio que lo de utilizar la cerradura para espiar no tiene cabida, así que este invento que se hace llamar Voyeur Mirror si nos resulta práctico en algún sentido es justamente por su capacidad de conexión de ambientes. Tal vez por eso, sea un elemento más digno de colocar en algún establecimiento público, pero estoy seguro de que a pesar de todo más de uno le encontrará utilidad a esta enorme cerradura. Una cerradura con la que no hay lugar para los secretos ni para excesivas intimidades. Eso sí, ya que jugáis con la originalidad de este elemento, no sigáis el ejemplo de la foto y optéis por un gris tétrico en la pared. Será mejor que rodeemos la cerradura de algo más alegre y divertido, incluso se me ocurre que podríamos colocar un vinilo con el dibujo de una puerta y situar esta cerradura justo en su sitio. Ahí sí que acabaríamos rematando la originalidad.

Fuente y foto: Bbmds

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