Me llamo Kokeshi

He sido creada por la diseñadora holandesa Mr Maria. Soy diferente a mis semejantes japonesas: al contrario que ellas yo he sido creada para iluminar vuestras noches.

Lámpara Kokeshi

Mi nombre es Kokeshi. Soy muy conocida en la región de Tohoku, al norte de Japón. Allí las Kokeshi somos muñecas tradicionales, fabricadas a mano con madera. Somos simples: un mero tronco constituye nuestro cuerpo y encima portamos una cabeza redonda pintada con líneas sencillas para dibujar nuestro rostro. Solemos vestir con diseños florales y llamativos, y nuestros artesanos -que firman generalmente en la parte inferior- no ven motivos para crearnos brazos ni piernas. Así son las Kokeshi japonesas. Así son todas, menos yo.

Mi creadora no ha sido una artesana, sino una diseñadora holandesa llamada Mr Maria que cuenta con un bonito estudio de diseño en Amsterdam. Ni guardo el tamaño habitual de mis semejantes, ni sirvo para lo mismo, ni estoy fabricada con el mismo material. Lo único que me liga al resto de Kokeshi y a las que rindo homenaje es mi forma, una mera silueta. En realidad he sido concebida como una lámpara con rasgos minimalistas. Soy una Kokeshi capaz de iluminar tus noches, tanto para adultos como para niños. Un complemento ideal para aquellos rincones que quieras iluminar más a fondo.

Puedo servirte para aclarar tu campo visual cuando estés leyendo algún libro y necesites una luz más intensa. También puedo serte de ayuda como lámpara de mesita de noche para pasearte por la habitación sin necesidad de encender luces mayores. Soy discreta. También tengo mi elegancia y ciertos aires de originalidad. Puedes colocarme sobre cualquier tipo de mobiliario, yo me encargaré de embellecerlo con mi propia naturaleza de Kokeshi. Además, puedo atraer a la buena suerte. Cuentan muchas historias sobre las Kokeshi, pero una de las más conocidas en mi país natal es que quien adquiere una de nosotras o la consigue como objeto de regalo, tendrá buena fortuna.

Guardo una sonrisa pequeña, pero simpática, llena de felicidad. Ofrezco buenas vibraciones en el entorno del hogar y mi luz transmite paz y bondad. Además, si tienes por casa una de esas colecciones famosas de Matrioskas rusas puedes combinarnos en la misma decoración por nuestra similitud de rasgos, aunque nuestros orígenes sean totalmente diferentes. Si me mantienes apagada, podrás observar que soy completamente blanca -para poder armonizar bien con tu decoración- aunque siempre resaltarán en negro mis ojos y mi boca para hacerte saber que sigo viva. Soy una Kokeshi muy especial y ahora puedo ser protagonista de tu hogar. ¿Qué dices? ¿Me compras? Será un placer conocerte.

Fuente y foto: Mr Maria

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