La fachada ventilada y el éxito de los materiales compuestos

Entre las últimas tendencias en construcción, la fachada ventilada se ha posicionado como una de las modas más extendidas.

El diseño y construcción de fachadas ha cambiado de manera considerable en los últimos años. En poco tiempo se han instaurado tendencias que han cambiado no solo la manera de trabajar, simplificando procesos, sino que también han comenzado a ofrecer beneficios adicionales. Es el caso del uso de materiales compuestos, una opción al alza en la que coinciden todos los profesionales y que, a día de hoy, se ha transformado en la tendencia número 1 en el mundo de la arquitectura. Los muchos acabados distintos que proporciona son solo uno de sus grandes beneficios.

De manera más concreta, el panel composite de aluminio es el recurso que más ha mejorado de forma reciente. El motivo del aumento de su popularidad en la construcción de estructuras como una fachada ventilada, se encuentra en dos razones: sus muchas posibilidades y el excelente precio del que dispone en la actualidad.

Este material está formado por un núcleo interior, el cual se fabrica con carga mineral y base termoplástica, que se encuentra rodeado por dos placas de aluminio. Su formato, la construcción y los materiales que se usan para su elaboración, derivan en la obtención de una serie de propiedades muy beneficiosas. Por ejemplo, se trata de un material con excelente estabilidad dimensional, lo que ayuda a que los profesionales puedan dimensionarlo de distintas maneras sin preocuparse por causar ningún tipo de deformación.

Además, hace uso de sistemas de montaje muy sencillos y variados con los que se aceleran los procesos de trabajo, sin dejar de lado que este material tiene una propiedad mecánica de alta durabilidad. Así, es capaz de resistir de forma notable tanto el desgaste del paso del tiempo, como los efectos de la corrosión que suelen ser complejos a la hora de mantener la solidez de las fachadas.

Otras de sus propiedades incluyen un reducido nivel de peso, convirtiéndose en uno de los materiales más ligeros debido a la baja densidad que tiene el uso de aluminio, y una selección de acabados realmente variada entre la que se ofrecen muchas posibilidades de elección.

El auge de este material ha ido en paralelo al crecimiento de otra tendencia que también está dando la vuelta al mundo y que lo está cambiando todo: la fachada ventilada. Su uso se recomienda no solo en el caso de obras nuevas que se quieran ajustar a las tendencias de moda, sino también en el caso de procesos de rehabilitación en los que se trabaje con edificios que requieran un cambio por completo. Con su instalación se proporcionan ventajas importantes, siendo una de las principales que aumenta el volumen de eficiencia energética de los edificios que tienen fachada ventilada.

Entre los motivos adicionales que han conseguido aumentar su popularidad se encuentran la gran durabilidad, el precio reducido que tiene este tipo de fachada y lo bien que se realiza su mantenimiento. También es una ventaja que sea un material fácil de usar y que se pueda trabajar con sencillez, lo que abre un amplio abanico de posibilidades y genera algunos de los diseños más originales de fachadas.

Pero ¿Qué es exactamente la fachada ventilada? Se trata de un sistema de cerramiento en el cual se lleva a cabo la instalación de una capa aislante encima de una hoja interior y una hoja exterior. Para ello se utiliza una estructura portante que posibilita este tipo de diseño. El secreto de la pieza está en el espacio que queda entre las dos capas de la fachada, ya que se trata de un espacio en el cual circula el aire y genera efecto chimenea para una ventilación de gran rendimiento.

El aire circula entre aislante y revestido y consigue que, en verano, se cambie el aire caliente frecuente en la fachada por un aire de temperatura reducida. Por su lado, en invierno ocurre un efecto contrario, ya que el aire que hay en el interior de la cámara se calienta en una medida suficiente como para ayudar a mantener una buena temperatura.

Por medio de un diseño de fachada tan inteligente como este no solo se ahorra en energía como ya habíamos mencionado, dado que también se evitan saltos térmicos extremos, se eliminan los riesgos de que se produzcan condensaciones y se protege ante humedades. En último lugar, la fachada ventilada se ocupa de evitar que se puedan llegar a producir puentes térmicos.

A la hora de entender la estructura de la fachada ventilada hay que saber que se divide en varias partes: los anclajes, la capa aislante, la hoja exterior y la coronación. Cada una de ellas tiene una importancia crucial a la hora de garantizar la instalación de un tipo de fachada que cumplirá con las exigencias, que tendrá un mantenimiento simplificado y que, por su alto nivel de ligereza, ayudará a que el edificio no tenga que soportar un gran peso adicional.

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