Mi grifo no va bien: soluciones

Si tu grifo no cuenta con un chorro de agua fuerte y estás cansado de que toda tu cocina se salpique de gotas cada vez que lo abres, he aquí la solución.

Grifo de baño

Es uno de los problemas con los que toda persona se enfrenta en algún momento de su vida cuando tiene un hogar y pasan los años. El uso y desgaste de las piezas de fontanería pueden dar lugar a dos fenómenos muy frecuentes que no deben alarmarnos de forma excesiva: uno de estos fenómenos es el del goteo. Cuando observamos que el grifo, incluso estando bien cerrado, sigue soltando gotas de agua de forma lenta y pausada, es porque algo no anda bien, pero esto tiene igualmente una rápida solución. Por otro lado, puede darse otro segundo problema que es el de la dispersión del agua. Esto ocurre cuando al enceder nuestro grifo, observamos que el agua no cae a un solo chorro con toda la potencia necesaria a la que estábamos acostumbrados al estrenarlo, sino que el chorro de agua que cae en la pila tiene poca fuerza o se dispara en diferentes direcciones, salpicando el banco y parte de nuestra indumentaria cada vez que lo abrimos.

Si este segundo problema es el que estás tratando de solventar, entonces aquí unos pasos muy breves y sencillos para solucionarlo. Esto es más bien un pequeño truco de fontanería:

  1. Quitar la boquilla. Lo primero que tienes que hacer es acercarte al grifo y, estando apagado, quitarle la boquilla. La boquilla, como comprobarás, es la parte final del tubo del grifo, por donde cae el agua y que se puede retirar y poner fácilmente mediante un sistema de enrosque. Lo más probable es que la boquilla del grifo, con el tiempo, se haya ensuciado y llenado de piedrecitas pequeñas, cal y otras partículas que deberemos eliminar para evitar los atascos.

  2. Limpiar la boquilla. El segundo paso es limpiar la boquilla a mano, con un poco de agua y retirar la suciedad más gorda a la vista. Verás que en el borde interior de la boquilla hay una gomita negra circular que puede ser separada de la montura: retírala. Después, para un efecto de limpieza más profundo, coge un vaso y mete dentro la boquilla del grifo. A continuación, llénalo con vinagre hasta cubrir la pieza. También puedes utilizar agua fuerte, en lugar de vinagre, para una limpieza más agresiva.

  3. Dejar reposar. Una vez realizado el paso anterior, deja reposar la boquilla en el interior del vaso durante un día entero (si has añadido vinagre) o apenas 20 minutos (si has utilizado agua fuerte).

  4. Volver a colocar. Pasado el tiempo indicado, extrae la boquilla del vaso y enjuágala con agua. Después vuelve a introducir la goma que extraíste en el segundo paso para que no se desgastara y, cuando lo tengas listo, vuelve a enroscar la boquilla en el grifo.

Seguidos todos estos pasos, verás que tu grifo vuelve a funcionar normalmente y disfrutarás de un chorro de agua limpio, fuerte y uniforme.

Fuente: facilisimo

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