Cómo erradicar plagas de cucurachas

Las cucarachas son uno de los insectos más repugnados y a los que podemos combatir a zapatillazos, insecticidas, cebos envenenados o remedios caseros. Es importante conocer a qué tipo de cucaracha nos enfrentamos para que el remedio tenga mayor eficacia.

Remedios contra cucarachas

Llega el verano. El sol azota desde el cielo y sus rayos no alcanzan el subsuelo, pero el calor que producen sí que se cuela hasta las entrañas de la tierra. Y entonces es cuando asoma la cabeza ese bicho tan repugnante y odioso para las amas de casa y busca una salida a ese calor sofocante a través del alcantarillado público. Luego, esa pobre -obligada al exilio- cucaracha accede y se pasea por la vía urbana buscando comida y un hogar seguro. El problema es que su existencia no está pensada para la convivencia con humanos, así que si tiene la suerte de sortear los escandalosos pisotones que le rodean… acaba colándose en una vivienda privada y se autoinvita a pasar unas vacaciones en casa ajena, o tal vez, incluso puede que decida crear su familia allí. Lo que no sabe es que en ese nuevo hogar hay algo peor que el calor del subsuelo: no sabe que esa casa ya estaba habitada y, lo peor de todo, que estaba habitada por seres humanos.

Y así se inicia ese ciclo eterno de peleas entre humanos y cucarachas por la supervivencia. Existen numerosos insectos en el planeta: hormigas, moscas, saltamontes… pero ninguno nos produce tal repugnancia como las cucarachas. De pronto escuchamos un grito ahogado de la vecina y no nos cabe la menor duda: acaba de pillar a una de ellas comiéndose esa patata frita que se le cayó hace una semana detrás del frigorífico. Si tenemos la suerte de evitar la plaga a tiempo y matar a esa cucaracha intrusa que no sabemos muy bien cómo ha ido a parar a nuestro hogar, no tendremos muchos problemas. Pero si su existencia ha pasado desapercibida una semana o incluso días… puede que haya dejado ya su primera descendencia que no suele ser precisamente pequeña.

Insecticida Cucal

Así que nos ponemos como locos y bajamos corriendo al supermercado a cargar el carro con todo un lote de sprays insecticidas, tipo Cucal o Baygon. La idea que todos tenemos de estos productos es que aplicándolos en las zonas de la casa infectadas, conseguiremos repeler a las cucas envenenándolas, pero claro esto no es realmente efectivo si no vamos a batallar contra ella cara a cara, dado que el insecticida provocará que busquen otras salidas en otras partes de la casa y, al final, nos entrará el pánico de sentirnos rodeados. Es por esto que los insecticidas solo sirven para matar por aplicación directa, es decir, cuando encontramos una cucaracha, la acorralamos y disparamos contra ella para no tener que darle un zapatillazo y escuchar bajo nuestro pie ese escalofriante «craj» al partirle el cascarón.

Como esto no funciona, podemos pasar directamente a las trampas o cebos para  cucarachas. Su funcionamiento es completamente opuesto al del insectida: no trata de repelerlas, sino de atraerlas con comida apetecible para que se pongan las botas. Pero claro esta comida lleva dosis de veneno que surtirán efecto al poco tiempo de digerirla. La idea es que le dé tiempo suficiente a la cucaracha engañada a regresar a su nido y morir allí, porque su cadáver servirá de comida para las demás y, como una cadena, quedarán también envenenadas.

Pero claro, siempre está la lista del montón que no se deja engañar y mientras va sobreviviendo va haciendo crecer a la familia, supliendo las bajas con nuevos nacimientos por el camino. Los aerosoles y cebos de supermercado pueden no tener la eficacia esperada, así que no nos queda otra que recurrir a productos profesionales que, con precios similares a los domésticos, tienen efectos más directos. Existe una gran variedad de cebos profesionales con distintos tipos de presentación (polvo, grano, gel, etc.) y especializados en una raza concreta de cucaracha o de infección. Al final resulta que para poder acabar con nuestro diminuto enemigo, primero hay que informarse sobre su identidad. Existen muchas variedades diferentes de cucarachas, así que debemos identificar correctamente la nuestra. Lo habitual es que nos encontremos ante las alemanas o las orientales. Y lo chungo es que nos encontremos ante esas voladoras americanas. Asimismo es interesante saber que una cucaracha tiene una esperanza de vida de 1 año y que es adulta desde los 4 meses, o sea que si la plaga es reciente tenemos esos meses para tratar de erradicarla. Si  las cucarachas alcanzan la edad de reproducción sin que nuestras medidas hayan tenido éxito ya podemos mudarnos a otro sitio mientras un grupo de expertos en plagas nos vacían la casa y la cartera.

Visto lo visto, igual nuestra esperanza radica en esos remedios caseros transmitidos durante generaciones como el del vídeo anterior, a saber: poner hojas de laurel machacadas en puertas y ventanas, limpiar el suelo con agua de laurel cerezo, tirar el agua sucia (con amoníaco) después de fregar por la cañería o equiparnos tecnológicamente con esos ahuyentadores electrónicos de cucarachas que emiten ultrasonidos para crear un escudo de protección de 150-200 metros alrededor.

Según la fase del proceso en la que te encuentres, deberás proceder de una manera u otra. Tal vez baste un pisotón. Tal vez rociar un insecticida en una rendija. Tal vez una trampa envenenada. O quizás sea hora de que aprendamos a convivir con estos pequeños insectos exiliados.

Fuente: casasdemaderahoy.com

Foto 1: Wikipedia

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