Marcapáginas personalizados

Con varios palitos de helado, pegamento, rotuladores y una pizca de imaginación ahora puedes crear tus propios marcapáginas de manera rápida, sencilla e innovadora.

Marcapáginas personalizados

Qué bonito es eso de leer un libro, pero qué rabia da cuando de pronto se te cierra de golpe mientras estás tumbado en la cama y pierdes la página por donde te habías quedado. A menudo utilizamos el truquito de doblar la esquina de la hoja para que nos sirva de referente, pero al igual que el libro se cierra por mala suerte, puede ocurrir que el dobladillo se nos deshaga. Por eso la mejor opción son siempre los marcapáginas, que todos conocemos tan bien porque suelen ser uno de los detalles por excelencia que regalan las marcas para promocionarse y al final uno para a contar en su casa y saca una bolsa llena de marcapáginas de cartón, de diferentes estilos y colores, pero todos con la misma utilidad.

Y es cierto que una cosa como ésta solo nos va a servir por su sencilla función, pero nunca está de más que este tipo de detalles también guarden cierta estética y, por qué no, cierta personalización. Así que os invito a crear vuestros propios marcapáginas como el que yo elaboré hace un tiempo para cada una de mis lecturas y que siempre me acompaña allí donde voy. Lo podéis observar en la fotografía: como veis es mucho más resistente que una mera hoja de papel o de cartulina, porque lo que he utilizado ha sido madera. La típica madera que podemos conseguir todos después de comernos un rico helado -que yo en esta ocasión quise deleitarme con Magnums-, tanto por su sabor como por la curiosa forma que guarda el palo de madera de esta marca.

Con cuatro palos de estos será más que suficiente para empezar a innovar. Tendremos que unir con pegamento adecuado dos palos entre sí, uno encima del otro, pero solo por uno de los extremos, de forma que en el otro quede una mínima abertura que será la que utilizaremos después para introducir la página de nuestro libro por donde hayamos suspendido nuestra lectura. Con esto ya tenemos lo más básico de nuestro marcapáginas, el resto ya corre a cuenta de nuestra imaginación: yo decidí pintarle mi nombre y algunas rayas de colores sobre la superficie del palo para un mejor resultado. Y en el extremo que hemos pegado con pegamento -que será el que sobresaldrá cuando lo usemos- coloqué trasversalmente la mitad de otro palo de madera, también pintado, y con un par de aspas rojas encima. Según tu estilo y según el día, te saldrán diseños diferentes. Yo, con vuestro permiso, voy a ver si ingenio alguno nuevo.

Foto: Joseph Mercier

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