Transformando el color de las flores

Tiñe los pétalos blancos de un clavel o una rosa introduciendo el tallo de la flor en un recipiente con agua y colorante. ¡Una manualidad divertida, asombrosa y muy decorativa!

Puesto de flores

Seguramente ya hayáis oído hablar de esta técnica tan peculiar que algunas personas llevan a cabo para modificar el color de los pétalos de las flores puramente blancas. Lo que puede que se os escape es cómo demonios es posible conseguir semejante cosa, y lo más alucinante es que se puede conseguir tan fácilmente que cualquiera puede intentarlo en su casa. Hablo de teñir flores blancas. El cambio de color no va a ser drástico y radical, pero si lo hacemos bien, apreciaremos rápidamente cómo el blanco inmaculado de la flor empieza a salpicarse con otros colores más vivos.

Esta técnica requiere pocos materiales. Necesitaremos un ramito de flores blancas y después botes de colorante. El colorante puede ser el mismo que utilizamos habitualmente en alimentación y que encontraremos en casi todos los supermercados. Necesitaremos eso sí, que la mezcla final sea bastante oscura para que percibamos con claridad esa transformación de color que vamos a realizar. Sencillamente, volcamos unas cuantas gotas de colorante en un recipiente con agua y movemos hasta que el agua se haya quedado impregnada del nuevo color. Ahora introducimos el tallo de la flor dentro del recipiente y ¡ya está! La magia surgirá sola sin tener que realizar ninguna operación más.

Es bastante intuitivo lo que ocurre a continuación. La flor, en la medida que se alimenta del agua donde la hemos metido, empieza a absorber ese agua de color por el tallo y poco a poco modificará el blanco de sus pétalos. Este proceso de coloración, como podéis entender, es bastante lento y los resultados pueden tardar entre veinticuatro y cuarenta y ocho horas, así que tened paciencia. Son muchas las flores a las que podemos someter a esta experimentación pero, sin duda, las que mejor absorben el color son los claveles y las rosas.

Según el colorante que echemos y la mezcla final obtenida, el resultado será distinto en cada ocasión, pero como podéis observar en la fotografía, acabaremos percibiendo una mágica transformación en los pétalos de la flor y, una vez logrado esto, podemos utilizarla a modo decorativo. Ya sabéis que para conservar una flor y que no muera, solo tenéis que ponerle bastante laca (de peluquería) tanto en el tallo como en los pétalos y dejarla secar un tiempo prudente. Así que aquí os dejo esta maravillosa manualidad que les encantará, sobre todo, a los más peques del hogar.

Foto: San Drino

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