¿Cómo afilar las herramientas?

Los formones, cepillos, puntas de broca, limas y escofinas son elementos que debemos afilar correctamente, por eso, a continuación conoceremos las formas de hacerlo y cuando es preferible que el trabajo lo realice un profesional.

¿Cómo afilar las herramientas?

Las distintas herramientas son fundamentales en nuestras diferentes tareas de construcción o bricolaje. Es necesario que las tengamos en óptimas condiciones si queremos que nuestros futuros trabajos nos salgan perfectamente, pero sobre todo para no poner en riesgo nuestra salud producto de alguna herramienta en mal estado.

Algunas de las herramientas que necesitan mayor mantenimiento son aquellas que contienen una punta con filo, las cuales, necesariamente, debemos afilar esporádicamente para que su funcionamiento sea el correcto.

De tal modo, los formones, cepillos, puntas de broca, limas y escofinas son elementos que debemos afilar correctamente, por eso, a continuación conoceremos las formas de hacerlo y cuando es preferible que el trabajo lo realice un profesional.


En el formón, lo más común es utilizar una piedra de amolar rectangular, la cual conseguiremos de todos los tamaños y calidades, de material abrasivo natural o artificial.

En el caso de la piedra artificial, esta se constituye por una masa de granos abrasivos a base de óxido de aluminio o de carborundo. Cada una de las piedras cuenta con una graduación distinta, razón por la que se utiliza según la tarea. Es decir, en casos en los que queremos rebajar el material rápidamente o retocar una herramienta que tenga el filo muy deformado, es recomendable utilizar una piedra de grano grueso y basto. Sin embargo, en caso de que se quiera utilizar para el acabado será necesaria una piedra de grano medio o fino.

En cuanto a las piedras, una recomendación es que antes de usarlas debemos lubricarlas bien, antes y durante el afilado. Lo mejor para hacerlo son el aceite de afilado y aquellos que se utilizan para máquinas, aunque en cualquiera de los casos es preferible utilizarlos mezclados con 50% de petróleo.

También podemos utilizar papel o tela de abrasivos, como por ejemplo las hojas que se emplean para lijadoras orbitales.  El abrasivo se encola sobre un trozo de tablero rígido. Debemos tener en cuenta que un grano de 80 o 100 nos servirá para el desbastado mientras que el de 120 o 320 lo hará para el afilado final.

Retomando a los formones, estos tienen un ángulo de afilado de 25°, al igual que las hojas de los cepillos. El problema de afilar la hoja hasta los 25° es que la operación puede durar mucho ya que el plano inclinado es muy ancho. Por eso, para un afilado resistente puede ampliarse el ángulo hasta los 30°.

En el caso de los cepillos es recomendable desmontarlo con frecuencia para limpiarlo y lubricar las partes móviles.

Si lo que deseamos afilar son las puntas de brocas, en este caso es mejor confiar a un experto el afilado de las brocas con zapatas de carburo de tungsteno, ya que requieren muelas especiales.

Por último, con las limas y escofinas lo que debemos hacer es eliminar los residuos de los dientes con un cepillos de cerdas metálicas y asegurarnos de que el mango este afianzado.

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