Fold Pot, dos macetas en una

Emanuele Pizzolorusso diseña una maceta que puede ampliar su espacio para evitar el proceso del transplante

macetas
Es un factor común e inevitable que las plantas crezcan cuando están bien cuidadas. Cada vez más decorativas, más agradecidas y más frondosas, también son más grandes en su estructuras aérea y subterránea. Por esta razón, para garantizar la salud y el progreso de las plantas es necesario cambiarlas de maceta con cierta frecuencia para así proporcionarles el espacio suficiente para el desarrollo correcto de las raíces.

Emanuele Pizzolorusso es un diseñador de origen italiano que ha diseñado la maceta ideal para posponer el momento de trasplante. Trasladar las plantas de un continente a otro puede resultar un cambio agresivo que deja las raíces al aire durante cierto periodo de tiempo y puede resultar traumático para ciertas especies más delicadas. La maceta Fold Pot de Pizzolorusso permite ampliar el espacio del mismo contenedor para evitar el trasplante en la medida de lo posible.

Se trata de una maceta fabricada en caucho de silicona que luce un asequible y cómodo tamaño idóneo para sembrar en ella un brote. Cuando ese brote pasa a ser una planta adulta, el contorno doblado de Fold Pot se puede levantar para añadir más sustrato llegando incluso a duplicar la capacidad de contenido total.

Es común utilizar semilleros o pequeñas bolsas de escaso valor estético para dar cabida a los pequeños plantones hasta que enraícen y, solo entonces, se trasladan a una maceta definitiva para uso decorativo. Pizzolorusso quiso dar una solución a esta situación con un diseño de calidad e inició una investigación la cual dio lugar a varios prototipos previos que, posteriormente, quedaron en la actual Fold Pot.

Dada la naturaleza gomosa y la textura blanda del material de fabricación de Fold Pot, la calidad estética del proyecto fue una de los más grandes retos del mismo. Finalmente, tanto la textura como la apariencia, de gran capacidad decorativa, han sido un auténtico éxito ya que se ha logrado una maceta estéticamente agradable y fácil de transformar simplemente con un leve gesto, sin embargo, no se renuncia en ningún momento a la resistencia estructural necesaria para contener el sustrato y la planta, así como hacer frente a la fuerza ejercida por las raíces al crecer.

Con unas líneas limpias y acabados en blanco, negro y tierra, el diseñador imita los acabados más comunes en las macetas de loza y cerámica tradicionales creando así un juego visual y de texturas muy interesante.

Vía e imagen: Pizzolorusso

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