Eames, la silla de las mil caras

Creada durante los años 50, esta inconfundible silla ha sido reinventada posteriormente con un sinfín de variantes y colores.

silla

Podríamos afirmar, con poco margen de error, que no existe silla que provoque más déjà vu recurrente entre los amantes de los lugares con buen gusto que la silla Eames. Vayas dónde vayas, seguro que te encuentras con alguna de sus múltiples versiones colocada estratégicamente para hacer saltar la chispa del recuerdo en tu hipocampo («¿Yo había estado ya aquí antes?»). Un icono del diseño de interiores del siglo XX que aún hoy se reproduce como esporas por todos los rincones que pretenden emanar un aire moderno y sofisticado. Un diseño que, pese a su dilatada vida y la sobrepoblación que comentamos que experimenta, sigue siendo un símbolo de modernidad.

Charles y Ray Eames son los padres de la criatura. En los años 50 y con motivo de un concurso de «Mobiliario de bajo coste» que organizava el museo del MoMA de Nueva York, ingeniaron el primer modelo en fibra de vidrio. No cabe duda de que inmediatamente después de su presentación, la silla Eames consiguió una enorme fama mundial por la belleza estética de su diseño y la sencillez de la propuesta, lo que la convertía en una pieza fácilmente conmutable entre espacios de diseños muy dispares.

Quizás lo que más destaca de esta pieza de mobiliario es su construcción en dos partes bien diferenciadas, contando por un lado con el asiento propiamente y la estructura de patas por otro lado.La forma tan orgánica de la carcasa, que nos podría recordad al caparazón de algún animal, es la base para la gran comodidad que ofrece al usuario y por lo seductora que resulta al ojo humano. El entramado de madera y metal que conforman las patas, naciendo de un núcleo central, le dan un aire industrial al diseño y un punto más desenfadado.

La leyenda de la Eames se ha ido alimentando con el paso de los años y las múltiples versiones que se fueron creando a partir del modelo original. Hoy en día podemos encontrar versiones de todos los tipos que podamos imaginar, debido a la amplia variedad de patas y colores que hay disponibles en las tiendas. Obviamente el diseño original Eames se mantiene a un precio bastante elevado, pero existen réplicas de bajo coste en cualquier tienda de mobiliario y decoración con un poco de estilo.

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