Problemas con tus vecinos, ¿hay solución?

Este caso de una joven pareja de Barcelona ilustra uno de tantos problemas entre vecinos que se producen en España. Suelen tener difícil solución pese a la existencia de leyes que regulan ciertos comportamientos poco cívicos.

La impotencia, un sentimiento habitual en estos casos

La impotencia, un sentimiento habitual en estos casos

Son más que conocidos los habituales problemas que se dan en algunas comunidades de vecinos y que, en ocasiones, tienen difícil solución. Para muestra los foros sobre conflictos de vecinos que corren por la red. La redacción de Elmercadodelavivienda.com ha conocido de primera mano un caso de este tipo. Una pareja joven de Barcelona empezó su vida en común hace medio año en un piso que, con sus ahorros y una hipoteca –cuando todavía se podían conseguir con una buena entrada-.

Seis meses después, se encuentran con una situación poco menos que ‘de película’, ‘de ciencia ficción’ o como queramos llamarle, pero impropia de una sociedad considerada democrática, cívica, respetuosa como debería ser la nuestra.

Desde las primeras semanas, la pareja tuvo que subir más de una vez a decirle a sus vecinos de encima que bajaran el volumen de la música –en ocasiones se podía oír desde la misma calle, o desde el portal del edificio, cuando los vecinos viven en el tercero-. Ni siquiera el sistema de aislamiento del piso que los anteriores propietarios se encargaron de poner en el dormitorio eran ni son suficientes para evitar que la música traspase las paredes. La gota colmó el vaso cuando un día, a las 2 de la madrugada, la música sonaba a todo volumen. Desde entonces, la convivencia había mejorado sustancialmente, y pese a seguir escuchando la música, siempre era a horas razonables y con un volumen moderado.

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Pero nada más lejos de la realidad. La apreciada señora de unos cuarenta y tantos, que vive con sus dos hijos –un bebé y una niña de unos 8 años- ha vuelto a las andadas. Hace poco se unieron a la vivienda dos inquilinas más, familia de la inquilina superior. Esto ha provocado un descontrol en lo referido a la música, que vuelve a sonar a menudo, a un volumen desproporcionado –para muestra, la pareja afectada tenía el aspirador y la televisión puesta y seguía escuchando el zumbido de la música-.

Tanto les impide vivir con normalidad a la pareja afectada que, en pro de su tranquilidad, duermen asiduamente con tapones, sobre todo cuando amanece, y en caso de tener que hacer cualquier tarea de cierta concentración –como estudiar- no pueden hacerlo en su casa –recordemos, la misma casa que están pagando y tienen en propiedad-.

La historia es mucho más larga, pero podemos concretarlo en la última conversación entre los dos vecinos. Lo curioso del caso es que los vecinos afectados son los que siempre tienen que hablar con calma, apaciguar los gritos y el bloqueo de la vecina emisora de los sonidos, que ante cualquier comentario sobre su música pierde el control de sus nervios. La pareja afectada le ha reconocido su mejora durante unos meses pero eso no sirve tampoco de mucho. La vecina ‘musicóloga’, además de decir que en su casa no se pone música, afirma que en su hogar puede ponerla al volumen que desee aunque la pareja afectada la oiga, ¿qué les parece? Alega sobre todo esto que son costumbres suyas y hay que aceptarlas.

Su único punto positivo es que acepta que, cuando la pareja afectada tenga invitados, suba y le diga que por favor baje la música. Pero nada de bajar la música, tiene todo el derecho de que retumbe sobre el piso de abajo, impidiéndoles una vida tranquila en su casa. La ordenanza del municipio donde viven afirma que en ningún momento y a ninguna hora del día se puede molestar la vida de los vecinos, pero la vecina emisora de la música omite lo dicho y sigue en sus treces, como decimos se bloquea en todo momento y no sale de su discurso.

Queda claro que existe un problema de convivencia claro. Los vecinos afectados están dispuestos a ceder y permitir escuchar la música de arriba pero pidiendo que moderen algo el volumen, mientras que los vecinos de arriba pretenden mantener la música al volumen que quieran y, sólo en caso que los afectados suban porque tienen invitados o estén enfermos la bajarán.

Parece increíble pero esto es sólo un caso de muchos de convivencia entre vecinos que suceden en muchos hogares españoles día a día. ¿Qué hacer? La solución se presenta difícil…

Foto: joguldi a Flickr.com

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