Le Corbusier, la villa Savoye y su influencia en la decoración actual

El genio creador de Le Corbusier supuso una gran revolución arquitectónica gracias a la sistematización de unas bases fundamentales sobre las cuales se asientas las creaciones actuales.

savoye

Nacido en el año 1887 bajo el nombre de Charles Edouard Jeanneret-Gris, el comúnmente conocido como Le Corbusier adoptará este seudónimo en el año 1920. Criado en un entorno de carácter industrial basado en la fabricación de relojes, Le Corbusier comienza sus estudios como grabador y cincelador de cajas de relojes pero se apartará de esta formación tras descubrir su verdadera vocación en la arquitectura.

Sin un título académico que nombrase al genio como arquitecto, Le Corbusier consiguió una verdadera revolución arquitectónica que se extiende con fuerza hasta la actualidad. Escritor, pintor, escultor, se trata de un artista polifacético que consiguió integrar su sensibilidad con los conocimientos industriales derivados de su formación primigenia para lograr un estilo único que cuenta con la funcionalidad como principal característica.

La gran transformación de la arquitectura y su giro hacia la total modernidad, así como a la liberación de los convencionalismos tradicionales, vienen en gran medida de la mano de los cinco puntos fundamentales de la arquitectura sistematizados por Le Corbusier y enumerados a continuación:

  • Pilotis: la construcción debe elevarse sobre finas columnas de modo que se permita al jardín pasar por debajo de la casa y al paisaje integrarse con la arquitectura.
  • Planta libre: Se eliminan los condicionantes estructurales y se libera el espacio gracias a la eliminación de los muros.
  • Fachada libre: La fachada deja de tener una función portante para servir como complemento de la distribución interior.
  • Ventana longitudinal: La liberación de la fachada permite a las ventanas apropiarse de la misma y abrir la arquitectura hacia el exterior.
  • Terraza jardín: El funcionalismo lleva al aprovechamiento de cada espacio, incluidas las cubiertas. En opinión de Le Corbusier, los tejados a dos aguas tan solo sirven para que los gatos paseen, mientras que una cubierta plana permite la habitabilidad máxima.

La villa Savoye se presenta como un verdadero modelo para definir estos cinco puntos. Igualmente, se trata de un elemento referencial básico para la comprensión de la arquitectura contemporánea y la importancia de la conjunción entre el diseño, el arte y la industria en el proceso decorativo.

Le Corbusier entendía que la casa debe ser una máquina de habitar haciendo gala de su apuesta total por la eficiencia y la funcionalidad. Mostrando una estrecha relación con los procesos industriales, así como con el diseño naval y automovilístico, el creador de la villa Savoye pretende conseguir el máximo aprovechamiento de cada espacio y la adaptación de la arquitectura a la escala humana.

Siguiendo estos preceptos, las líneas arquitectónicas se depuran y prestan servicio a las necesidades propias de un hogar de la forma más eficiente. Las formas se adaptan a los requerimientos de habitabilidad de los inquilinos y lo superfluo no tiene cabida en la decoración de las estancias. Las escaleras, vistas por Le Corbusier como elementos divisorios, se sustituyen por rampas que unen ambientes dejando fluir el espacio. De igual forma, los muros innecesarios se eliminan y el vidrio hace acto de presencia de forma notable en ventanas longitudinales y paredes transparentes.

Tomando como referente indispensable la obra de Le Corbusier, la decoración actual tiende las formas puras y a la eficiencia. La funcionalidad y la limpieza formal, así como la racionalización del espacio y el aprovechamiento de la luz están íntimamente ligados a estos preceptos apuntados por Charles Edouard Jeanneret-Gris y se encuentran aún hoy como máximos exponentes de la modernidad y la innovación decorativa. Así mismo, la decoración supone un acto multidisciplinar que, tal y como se observa en la villa Savoye, integra el diseño, la arquitectura, las bellas artes y las artes industriales para conseguir el equilibrio perfecto y la máxima integración de todos los componentes.

Via: Jean-Louis Cohen. Le Corbusier. Hohenzollernring. Taschen, 2009.

Foto: Omar Omar

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